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Se fundaron así las primeras capitanías,
el sistema de capitanías suponía una explotación mixta por la
Corona y los particulares, no dio mayor resultado,
reemplazándoselo por Gobernadores que dependían directamente del
Estado. En el Brasil todo quedó librado a la iniciativa privada.
No tuvieron las trabas comerciales que ahogaban a la América
española. Durante todo el siglo XVII la colonización portuguesa
quedó concentrada a una angosta faja sobre la costa del
Atlántico. La penetración pacífica fue obra de la centuria
siguiente y eso sólo en la parte de Minas Geraes y Río Grande
del Sur. Las poblaciones de la costa cobraron rápida importancia
gracias al cultivo de cañas de azúcar; el Brasil se convirtió en
uno de los principales proveedores de Europa, y ello se tradujo
en construcciones ostentosas, propias de un ambiente opulento.
Como los indios se rehusaron a trabajar para los portugueses fue
necesario importar esclavos negros, se formó una población
mestiza.
El barroco, expresión de un arte complicado y brillante
tenía que encontrar campo fértil en esas mentes afectas a la
apariencia, a lo exuberante. En un ambiente tropical, lujurioso
y colorido tenia que desembocar fatalmente en un barroquismo
furioso. Todo el entusiasmo constructivo se dedicó a
la
arquitectura religiosa. Los edificios jesuíticos representan lo
más antiguo en la arquitectura del Brasil, son moderados,
regulares, fríos, en medio de esa borrasca que caracteriza el
arte en ese país. Para los europeos saturados de renacimiento el
arte jesuítico supone la expresión y la aparición del Barroco,
para el Brasil significa una etapa atenuada, casi prebarroca,
que se interrumpe en 1759 a raíz de la expulsión de la Compañía.
Desde el comienzo se usó en los templos un tipo de planta de
origen portugués, bien distinta al usado en el resto del
continente: una sola nave con o sin capillas laterales, sin
crucero y cúpula (por lo general). La nave se cubría con bóveda
de madera lo mismo que el presbiterio. La falta de cúpula es una
característica portuguesa. Ese sencillo esquema fue cobrando más
independencia: las capillas laterales se remplazaron por largos
corredores que llevaban desde la entrada (independiente de la
puerta misma del templo) hasta la sacristía. Esta se colocó
detrás del presbiterio, en sentido transversal y se le dio
dimensiones colosales. Otra diferencia es que tiene las capillas
al lado del presbiterio, frente a los fieles (se ve en Italia).
Las fachadas se mantuvieron tranquilas durante todo el siglo XVII: simples cadenas de piedra o pilastras sin ornato, frontis
triangulares, torres cuadradas terminadas en pirámide recubierta
de azulejos.
En el interior anunciaba tímidamente el comienzo de
un barroquismo que más tarde sería de locura. En el siglo XVIII
el ornato se concentró más en los techos de madera. Las ciudades
que tienen monumentos importantes del siglo XVII son Olinda,
Recife, Bahía y Río de Janeiro. En Olinda, el convento de San
Francisco porque tiene en su claustro una solución muy italiana.
Es un claustro de dos plantas, cuya galería baja tiene arcos de
medio punto sobre columnas toscanas, en tanto que la galería
alta es adintelada, también sobre columnas toscanas más pequeñas
y con una base exagerada. Un techo de tejas cubre esta galería.
El parecido con los claustros de Santo Espíritu en Florencia es
evidente. En Recife, el edificio de mayor valor es el templo y
convento de San Francisco, cuyo claustro es sumamente parecido
al de Bahía. La fachada de la iglesia es posterior al cuerpo del
templo y entra de lleno en el barroco frenético del siglo XVIII.
Pero lo más interesante de esta ciudad es el haber sido sede del
gobierno holandés de ocupación y Mauricio Nassau quiso hacer de
Recife un centro de civilización. Llamado por las autoridades de
su país, Nassau abandonó el Brasil en 1644; diez años más tarde
de la partida del príncipe los holandeses tuvieron que capitular.
En Bahía fue durante los dos primero siglos de vida colonial la
ciudad más importante del Brasil y conservó el rango de capital
hasta 1763. se levantaron allí desde temprana data mucos e
importantes edificios de toda índole, ocupa el primer lugar la
Catedral, que fue primitivamente iglesia de los jesuitas. |