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el gótico-, contribuyendo en uno de los
principales medios de difusión. Es así, como a principios del siglo XIII, la
arquitectura gótica dejó de ser patrimonio exclusivo de Francia
para extenderse por toda Europa. Dos son los elementos
esencialmente característicos de la arquitectura gótica que
determinan sus variantes regionales y que afectan a la
contextura general del edificio: la bóveda de crucería y el arco
ojival o apuntado; afectando la primera a la estructura, y el
otro, más particularmente, a las formas exteriores. La bóveda de
crucería concentra los esfuerzos en un punto determinado,
centralizando los empujes, lo que determina la desaparición de
los muros macizos del románico, que son sustituidos por amplios
ventanales con vidrieras. Los empujes son trasladados por medio
de los arbotantes a los contrafuertes exteriores, que rematan en
pináculos. La bóveda descansa sobre altísimos pilares, formados
por un macizo central y columnas o baquetones adosados, a tenor
de los nervios de la bóveda, verificándose la transición por un
capitel, con temas vegetales, que paulatinamente van decreciendo
en importancia hasta terminar siendo una simple faja decorativa.
A este concepto dinámico de la construcción, frente a la
estática románica, se le añaden las formas agudas de los arcos,
en que abren puertas y ventanas; éstas, como los rosetones, con
tracería, formada por motivos geométricos, entre las que se
colocan las vidrieras. La complicación de estas tracerías, la
aparición de nuevos tipos de arcos (conopiales, escarzanos,
carpaneles) y la complicación de bóvedas, que aumentan el número
de nervios, con sus consiguientes consecuencias en las demás
partes del edificio, señalan las características determinantes
de las diversas fases en la evolución del estilo gótico. En
líneas generales pueden considerarse en la evolución de la
arquitectura gótica en cuatro períodos, que presentan análogas
características en los diversos países de Europa.
Podemos considerar un primer período de transición, en el que se
incluyen templos comenzados en estructura románica y acabados en
gótico. Presentan gruesos pilares con columnas semicirculares
adosadas en los frentes, y en los diagonales. Contrafuertes como
sistema de contrarresto y nunca arbotantes. Al siglo XIII,
pilares de núcleo cilíndrico con columnillas correspondientes
una a cada nervio de la bóveda, basas y capiteles individuales
con decoración vegetal éstos. Bóveda de crucería de nervios
finos y molduras. Ventanascon tracerías basándose en arcos
apuntados y rosetones trifoliados y cuatrifoliados. Arbotantes.
En el siglo XIV comienza la subdivisión excesiva de columnillas,
las bóvedas multiplican sus nervios. El arco apuntado equilátero.
Se complica n las tracerías de los ventanales. El último período
corresponde al siglo XV; en él la decoración domina a las líneas
arquitectónicas. Es la fase barroca del estilo gótico. Aparecen
y se difunden, las formas del arco de tipo conopial, carpanel y escarzano; las tracerías adoptan formas curvilíneas, con
tendencia a las formas, en S; se prodigan las bóvedas
estrelladas, calándose a veces suplementaria, los capiteles
desaparecen o adoptan la disposición de faja decorativa. La
catedral es el monumento característico de la arquitectura
gótica, en la que se reúnen todas las características esenciales
del estilo. Las
catedrales góticas eran los monumentos más altos
que se habían construido, y este hecho empezó un tipo de
competencia en Europa. Su planta, en forma de cruz, es de tres o
cinco naves, con crucero más corto que el de la arquitectura
románica, y en la cabecera la girola o deambulatorio, en la que
se abren las capillas poligonales, todas encerradas en un gran
medio círculo. Son destacadas las altísimas naves laterales, las
que sirven de campanario y en las que se abren los amplios
ventanales. |