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Arquitectura islámica
occidental. La dinastía Omeya, con centro en el
califato de Damasco, inicia su poder en el año 661 y
dirige la expansión del islam hasta el año 850. De esta
época son
la mezquita de la Roca
(c. 691) en Jerusalén, y la mezquita mayor de Damasco
(705), organizada como una basílica de tres naves, pero
con la orientación transversal, y flanqueada por el sahn
o patio de abluciones. |
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Este edificio ha servido de
modelo para la mayoría de las mezquitas occidentales
hasta nuestros días. Con la caída de los Omeyas de
Damasco, los Fatimíes tomaron el poder en el norte
de África, donde construyeron siguiendo la tradición
siria las impresionantes mezquitas de Sidi Ocba en
Kairuan (836-866), en la actual Tunicia, e Ibn Tulun
(siglo IX) en El Cairo. En el año 755 desembarca en
la península Ibérica —el extremo occidental del
islam— el único príncipe Omeya que se salva de la
matanza Abasí y, a partir de este momento, se inicia
una recuperación de esta dinastía en torno al reino
de al-Andalus y a la ciudad de Córdoba. La obra más
emblemática de este periodo es
la mezquita de Córdoba
(780-990), iniciada en tiempos de Abd al-Rahman I y
ampliada sucesivamente por sus herederos.
Se trata de una enorme mezquita
(2,4 ha de superficie) que sigue el modelo de la de
Damasco, con la particularidad de que las naves se
orientan longitudinalmente hacia el muro de la
quibla. Además, se introduce el arco de herradura (tomado
de los modelos visigodos), que se decora con franjas
rojas características del arte cordobés. Otra de las
construcciones de este periodo es el colosal palacio
de Medinat al-Zahara (comenzado en 936), casi una
ciudad construida para la corte por el primer califa
Abd al-Rahman III. El califato de Córdoba sucumbió
ante el empuje de los pueblos bereberes del norte de
África y de los reinos cristianos del norte de la
península, que coincidieron con su desintegración
interna. Sin embargo, casi todo el sur de España
continuó bajo el dominio musulmán hasta finales del
siglo XV. En Sevilla se conservan restos de la
antigua mezquita almohade (convertida en catedral) y
sobre todo su alminar, la Giralda (1184-1195),
construido en ladrillo sobre planta cuadrada y
rematado como campanario cristiano en 1560. El
último reino musulmán sobre la península Ibérica fue
el de Granada, vasallo de la corona castellana y
gobernado por la dinastía Nazarí. La Alhambra de
Granada (1334-1391), fortaleza y residencia
real, es el palacio islámico mejor conservado de
toda la edad media. Su arquitectura compartimentada,
así como las sutiles relaciones que se establecen
con el paisaje circundante y los jardines y
estanques interiores, la convierten en uno de los
ejemplos más conmovedores de la arquitectura
residencial de todos los tiempos. Véase Arte y
arquitectura hispanomusulmanas.
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