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El clan se hizo cargo del sogunado y
volvió a instalar la sede del gobierno en la capital, en el
distrito de Muromachi de Kioto, lo que significó el final de
las tendencias populares del periodo Kamakura y la adopción
de formas culturales de expresión más aristocráticas y
elitistas. El budismo Zen, la secta Ch'an, que según la
tradición fue fundada en China en el siglo VI, por segunda
vez se introdujo en el Japón, donde arraigó. Una novedad
importante de la época es la ceremonia del té, y el lugar
donde se celebraba; su finalidad era pasar el tiempo con los
amigos amantes de las artes, liberando la mente de las
preocupaciones de la vida cotidiana tomando un té
cuidadosamente preparado y servido con modales y gusto
exquisitos en un precioso cuenco. Se eligió para las casa de
té la estética engañosamente simple de las viviendas rurales,
dando preferencia a materiales naturales como los troncos
con sus cortezas que formaban los muros exteriores y los
tejidos de paja para los divisores interiores.
Arquitectura del período Edo
El palacio imperial Katsura combina elementos de la
arquitectura clásica japonesa con replanteamientos
innovadores. Todo el conjunto está rodeado de un bello
jardín con senderos para pasear.
Santuario de Ise
En los santuarios sagrados de Ise Jingú, en la bahía de Ise,
se conservan las antiguas tradiciones de la religión
sintoísta. El complejo principal consta de dos santuarios,
cada uno de ellos rodeado por cuatro vallas de madera. El
santuario imperial, está dedicado a Amaterasu Omikami, la
diosa del sol, de la que según la tradición, desciende la
familia imperial de Japón. El santario exterior está
dedicado a Toyouke Okami, diosa de la agricultura y las
cosechas. En ambos, el recinto principal donde se encuentra
el santuario propiamente dicho, se haya flanqueado por
almacenes y viviendas de los guardianes y el clero. El
recinto sagrado velado al público, se demuele y se vuelve a
levantar cada 20 años, alternando el lugar en que se
reconstruye. Este proceso de renovación, que se viene
realizando desde el años 690, permite que tres generaciones
sucesivas de artesanos lleven a cabo las delicadas labores
de carpintería en cada reconstrucción. En este edificio se
pueden observar la perfección en el detalle y la emocionante
simplicidad tan admirada en la arquitectura japonesa. |