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Palacio, templos y
tumbas: Sus más importantes monumentos son los palacios. La historia
de sus construcciones comienzan a principios del siglo VII,
en el momento en que las tribus persas pasan del estado
nómada al estado semi - sedentario. Como lo demuestran los
importantes vestigios de Masjid-i Solaimán, la terraza
artificial adosada a la montaña que soportaba la morada
fortificada del príncipe, es uno de los elementos
característicos de la audiencia con que los constructores
han buscado el efecto de conjunto. Es ascenso está asegurado
por diez escalinatas de piedra, teniendo la principal de
todas cerca de 25 mts. de ancho. El conjunto está rodeado de
un muro, con salientes y entrantes, compuestos de enorme
sillares de piedra colocados en seco. Alrededor de la
terraza emergen las ruinas de un caserío, cimentadas sus
casas con piedras en seco. Este tipo de construcción resulta
nuevo en la meseta. Si bien el Irán protohistórico han
conocido la vivienda y un jefe dirigida sobre una terraza,
han ignorado, en cambio, el aparejo ciclópeo. A 25 km. al
nordeste, en Bard - I Nishandeh, se ve otra terraza
semejante. Pero el conjunto es aquí más extenso y al lado de
una cisterna se encuentran las ruinas de una antigua
población. Es posible que en estos dos lugares se elevasen
los primeros Burgos reales de los persas ya edificados,
quizás, por Aquemenes o Teispes. La unificación del reino ha
podido sugerir a su realizador, transferir su capital de
Masjid - I Solaimán a Pasargadas, en región más rica y mejor
situada en relación a las tribus persas, las cuales pasaron
al Irán del sudoeste y al sur del gran desierto central.
Aunque el arte de
Pasargadas continúa al de Masjid - I Solaimán, existe tal
diferencia en el programa arquitectónico de las dos
residencias reales que únicamente el prestigio creciente de
Ciro el grande puede explicar el paso de una a la otra. De
la obra atribuida a Candices I no existe más que la terraza,
con su parte artificial más ancha que la superficie de roca
natural que sobresale de la montaña. Esta terraza recuerda a
aquella de Masjid - I Solaimán. Lo que resulta nuevo en ella
es la labra de las piedras del encofrado: la parte masiva de
la mampostería está mantenida por bloque, simplemente
desbastados, trabajados como aparejos a soga almohadillada.
Esta técnica es de origen Hitita, adoptada por los frigios
irradios a Urartu, donde los persas la conocieron. La
superficie de esta terraza no ha sido explorada todavía.
Soportaría conforme a la tradición, los edificios del rey
construidos verosilmente con
ladrillos secados al sol y con
madera, en tanto que el Burgo se desarrollaba bajo la
protección del recinto al oeste de la montaña. El área de
este conjunto se extendía casi 2.5 km de longitud. Los
verdaderos palacios de piedra, ornados con esculturas
decorativas, se alcanzaron cuando Ciro el Grande se
convirtió en el señor del reino Medio - Persa (550 a.C). En
la entrada monumental de los palacios de Ciro se abre en el
ángulo sudeste del recinto. Formaba una sala cuyo techo
estaba sostenido por dos filas de cuatro columnas. Las
puertas principales, hechas en los lados estrechos, estaban
flanqueadas por enormes toros alados; y de las puertas,
menos anchas, de los lados largos, no se ha conservado más
que un solo pilar, dotado de un bajorrelieve que
representaba a un genio de cuatro alas, con atavío de tipo
elamita, tocado con una corona complicada que recuerda las
tiaras de los Horus egipcios. |