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Deslizamiento profundo del muro. Es debido a la formación de una superficie de
deslizamiento profunda, de forma aproximadamente circular. Este tipo de fallo
puede presentarse si existe una capa de suelo blando en una profundidad igual a
vez y media la altura del muro, contada desde el plano de cimentación de la
zapata. En ese caso debe investigarse la seguridad frente a este estado límite
por los procedimientos clásicos. Deformación excesiva del alzado. Es una
situación rara salvo en muros muy esbeltos, lo cual es un caso poco frecuente.
Fisuración excesiva. Puede presentarse en todas las zonas de tracción y se trata
de una fisuración especialmente grave si su ancho es excesivo, ya que en general
el terreno puede cambiar de sequedad a humedad alta y este defecto no es
observable. En este sentido, la impermeabilización adecuada del trasdós y de la
cara inferior del cimiento suponen una alta garantía con un incremento ligero de
coste.
Rotura por flexión. Puede producirse en el alzado, la puntera o el talón. Los
síntomas de prerotura sólo son observables en la cara de tracción, que en todos
los casos está oculta, con lo cual no existe ningún síntoma apreciable de aviso.
Rotura por esfuerzo cortante. Puede presentarse en el alzado, la puntera, el
talón o el tacón. Rotura por
esfuerzo rasante. La sección peligrosa suele ser la
de arranque del alzado, AB, que es una junta de hormigonado obligada, en zona de
máximo momento flector y de máximo esfuerzo cortante. Rotura por fallo de
solape. La sección peligrosa suele ser la de arranque de la armadura de tracción
del alzado, donde la longitud ls de solape debe ser cuidadosamente estudiada, ya
que por razones constructivas el solape se hace para la totalidad de la armadura
en la zona de máximos esfuerzos de flexión y de corte y en la zona de junta de
hormigonado. (Fuente de la información: Estevan de Jesus, Rep. Dom.) |