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Zona de salida. En la salida las condiciones de iluminación son menos
críticas pues la visión se adapta muy deprisa al pasar de ambientes oscuros a
claros. Los vehículos u otros obstáculos se distinguen con facilidad porque sus
siluetas se recortan claramente sobre el fondo luminoso que forma la salida.
Esto se acentúa, además, si las paredes tienen una reflectancia alta. En estas
condiciones, la iluminación sirve más como referencia y basta en la mayoría de
los casos con unas 20 cd/m2 para obtener buenos resultados.
Iluminación nocturna. En ausencia de
luz diurna, iluminar un túnel resulta mucho más sencillo. Basta con reducir el
nivel de luminancia en el interior del túnel hasta el valor de la iluminación de
la carretera donde se encuentra o si esta no está iluminada que la relación
entre las luminancias interior y exterior no pase de 3 a 1 para evitar problemas
de adaptación. En este último caso se recomienda un valor aproximado entre 2 y 5
cd/m2. Hay que tener en cuenta que aunque no se presente el efecto del agujero
negro en la entrada sí se puede dar en la salida. Por ello es recomendable
iluminar la carretera a partir de la salida durante un mínimo de 200 m para
ayudar a la adaptación visual.
Equipos de alumbrado. Las lámparas
utilizadas en los túneles se caracterizan por una elevada eficiencia luminosa y
larga vida útil. Por ello se utilizan lámpara fluorescentes o de vapor de sodio
a baja presión dispuestas en filas continuas en paredes o techos.
En la entrada,
donde los requerimientos luminosos son mayores se instalan lámparas de
halogenuros metálicos o de vapor de sodio a alta presión. En el caso de las
luminarias, estas deben ser robustas, herméticas, resistentes a las agresiones
de los gases de escape y los productos de limpieza. Además de ser de fácil
instalación, acceso y mantenimiento. Debido a los gases de escape y partículas
en suspensión es conveniente una limpieza periódica. Momento que se puede
aprovechar para sustituir las lámparas fundidas aunque conviene también
establecer un plan de sustitución periódica de todas las lámparas a la vez según
el ciclo de vida de las mismas para garantizar un nivel de iluminación óptimo.
La distribución de las luminarias es muy importante; ha de garantizar una
distribución uniforme de la luz sobre la calzada, el control del
deslumbramiento, el nivel de luminancia, etc. Pero además, los túneles presentan
dos dificultades añadidas: el efecto cebra y el efecto del parpadeo o flicker.
Mantenimiento. Para mantener en
buenas condiciones el sistema de iluminación y conservar unos niveles óptimos es
necesario realizar una serie de operaciones periódicamente como la sustitución
de las lámparas o la limpieza de las luminarias, paredes y calzada. Además de
contar con un sistema de ventilación eficaz que evacue los humos, gases de
escape y partículas en suspensión que dispersan la luz. Así mismo, para
maximizar la iluminación en el interior conviene que el techo, las paredes y la
calzada sean de materiales con alta reflectancia pero sin brillos, fáciles de
limpiar y resistentes a las agresiones.
PANELES PARA
EL REVESTIMIENTO DE TÚNELES: un sistema de gran eficacia con el
propósito de garantizar los nuevos modelos de seguridad también para el tráfico
en túneles. El verdadero problema para el tránsito en los túneles y pasos a
desnivel viene constituido por la escasa iluminación de las paredes de hormigón.
La luminosidad de las paredes del túnel debe ser igual al de la calzada. El
hormigón está sujeto a absorber irremediablemente el polvo y la carbonilla de
los residuos de combustión de los vehículos, su superficie ya de por si gris, se
convertirá con el tiempo más oscura: ningún sistema de iluminación, aunque sea
potente, no podrá volverlo perfectamente visible. (Enviado por : Ricardo Camargo Vázquez) |