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El canon más antiguo acerca de las proporciones del hombre se encontró en una
tumba de las pirámides de Menfis (unos 3000 años a.C.). Los colosales escalones
de las pirámides de Egipto, los vastos espacios y corredores del palacio de
Versalles, de Luis XIV, y las enormes estatuas en desmesuradas escalas de la
arquitectura fascista, son algunos ejemplos de edificios fuera de escala. En el
siglo I a.C., Vitruvio, que vivió en Roma, se interesó por las proporciones del
cuerpo y sus implicaciones metrológicas. En la Edad Media, Dionisio, monje de
Phourna Agrapha, describió el cuerpo humano como “de altura, nueve cabezas”.
Cennino Cennini, italiano del siglo XV, describió la altura del hombre como
igual a su anchura con los brazos extendidos.
En el Renacimiento, Leonardo Da Vinci concibió su famoso dibujo de figura
humana, basada en el hombre – norma de Vitruvio. En el siglo XVIII, se remonta
los orígenes de la antropometría física. Linneo, Buffon y White fueron los
primeros en desarrollar una antropometría racial comparativa. John Gibson y J.
Bonomi, a mediados del siglo XIX, se encargaron de recomponer la figura de
Vitruvio. El precursor en los trabajos antropométricos, fue el matemático belga
Quetlet, que en 1870 publicó su Anthropometrie y a quien se le reconoce no sólo
el descubrimiento y estructuración de esta ciencia, sino que también se le
atribuye la citada denominación. Más tarde, dos mil años después de que Vitruvio
escribiera sus diez libros de arquitectura, Le Corbusier revivió el interés
hacia la norma de Vitruvio, creando el Modulor. (Fuente de la información:
Name: EVELYN G. Email: EVELYNG_01@YAHOO.COM) |