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LOS VALORES ARQUITECTÓNICOS:
Ante la escasez de museos didácticos por definición, debemos encontrar las
respuestas de las necesidades arquitectónicas basándonos en la teoría, es decir,
teniendo en cuenta el tipo de público, la colección del museo, los criterios
expositivos, la aplicación de nuevas tecnologías... |
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Ya que se trata de museos jóvenes, debemos recordar que esta tipología pertenece
a la mitad del siglo XX en adelante, sus arquitecturas son acordes con los
valores de estas últimas décadas (sería muy raro encontrar un arquitecto hoy día
que recurriese a un diseño tradicional para un museo que no muestra nada
convencional) además una arquitectura de vanguardia está más de acuerdo con el
espíritu que forja este tipo de museos y transmite la sensación de actividad y
modernidad, a la última en cuanto a conocimientos.
Los museos didácticos necesitan un espacio interior adaptado a la obra que
presentan y que normalmente se conforma a modo de complejas instalaciones de
carácter teatral o tecnológico (pantallas, simulaciones...) y se debe adaptar no
solo a la modernización de estas instalaciones sino también a exposiciones
temporales de características muy peculiares. La consecución de una arquitectura
así no es fácil, y muchas veces no se consigue reunir todas estas
características, pero podemos decir que muchas de estas dificultades se han
resuelto.
Es importante que el museo no tenga barreras arquitectónicas, la coordinación de
los accesos y los espacios interiores deberá realizarse de modo que ninguna
persona discapacitada pueda tener obstáculos, para lo que es ideal el sistema de
rampas, que también es óptimo para el paso de los niños que, a fin de cuentas,
son “su público” por excelencia, para ellos los interiores deberán estar acordes
con la estatura, longitud del paso, accesibilidad... de estas personas "más
pequeñas".
EJEMPLO: DOMUS DE A CORUÑA.
La construcción de El DOMUS, Casa del Hombre o Museo del Hombre supone la
creación el primer museo interactivo dedicado al hombre que ha abierto sus
puertas a Europa. Situada en la ciudad de A Coruña, dominando uno de los lugares
más característicos de la ciudad como es la bahía de Riazor, un paisaje urbano a
la vez que natural con un mar siempre cambiante, constituye uno de los edificios
más emblemáticos de la ciudad. Obra del arquitecto Arata Isozaki, el cual
demuestra el mismo gusto de espectacularidad orgánica que proyecta en el Palau
Sain Jordi, una de sus más representativas obras, destinado a albergar parte de
las pruebas de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. (Colaborador del
articulo: Yayi, España) |