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Arquitectura publica.
El próximo domingo tendrá lugar en el Real Casino de Murcia la presentación del
TISSPAS -Taller para la Innovación Social y el desarrollo de Servicios y
Productos
Arquitectónicos Sostenibles-. Lo que allí se
verá consiste en siete proyectos desarrollados por otros tantos equipos de
arquitectos que proponen opciones diferentes para unos asuntos cotidianos sobre
los que parecía que todo estaba dicho. Estas ideas, tratadas y ofrecidas de
manera realista desde la óptica de la sostenibilidad, se alimentan de la
convicción de que la sensibilidad medioambiental no es sólo una necesidad sino
también una oportunidad de cambio que se nos ofrece a través de esta inquietud
compartida que es ya una cultura, un contexto que actúa como nueva lente a
través de la cual ver las cosas de siempre con nuevos ojos. Para comunicar y
hacer tan participativo como sea posible este puñado de experimentos, el
programa del domingo prevé que los autores de cada proyecto ofrezcan una breve
presentación de su trabajo a caballo entre la conversación y la conferencia que
se complementa con un 'stand' expositivo de cada proyecto.
La propia denominación del proyecto es ya reflejo de la
riqueza y cantidad de capas que se superponen en este trabajo colectivo que
aglutina a una veintena de arquitectos. El objetivo de su empeño es extraer
desde la arquitectura las posibilidades económicas, sociales y culturales de un
entendimiento de la sostenibilidad como instrumento de renovación de los
paradigmas que definen lo que llamamos calidad de vida.
Este plan, que suena a
quimera, insiste en la necesidad de revisar nuestros actuales modelos de
prestigio y su escaso valor añadido en términos de beneficio real, individual y
colectivo que ofrecen para la mejora de las condiciones en las que se habitan
nuestras ciudades. Un repaso de las condiciones que definen nuestro presente, a
los avances tecnológicos, a la importancia de la información y su capacidad para
movilizar conciencias y a la propia situación de crisis de modelos que
habitamos, nos proporciona ingredientes favorables para entender que nada
tenemos que perder imaginando un mundo diferente y trabajando en su conquista.
Se trata por tanto de llamar la atención sobre la pertinencia
de un gran trabajo colectivo pendiente que nos implica a todos: la construcción
de un futuro deseable desde una posición activa e implicada. Para ello, el
Taller lleva ya un año operando simultáneamente como trabajo colectivo y
colección de propuestas concretas, entre el entendimiento de dónde están las
posibilidades y las inquietudes compartidas y cuáles podrían ser los mejores
experimentos para poner a prueba ciertas actitudes de confianza en la
arquitectura y su trabajo simultáneo con todas las disciplinas afines. Los siete
proyectos que presentamos se han pensado con no poca ambición y desde formatos,
escalas y estrategias diversas, para la Región de Murcia. Esta comunidad se
convierte a su través en el laboratorio de ensayo de una propuesta global que
ofrece visibilidad a un serio compromiso con la sostenibilidad y el cambio
climático.
Así, el ámbito de la Región de Murcia es redescrito como
espacio de emprendimientos novedosos de cuya mano podría venir una segunda
oportunidad para un territorio cansado, que ha agotado su capacidad para alojar
modelos de prosperidad basados exclusivamente en el crecimiento y en la
explotación ciega de su espacio físico. Y es precisamente de esta mezcla de
realismo operativo listo para ser implantado y construcción de un marco teórico
al que referir las actuaciones, lo que el TISSPAS ofrece para su discusión
pública. Esta nueva conversación sobre los temas de siempre con palabras nuevas
cargadas con el acento ambiguo y no siempre bien entendido de la sostenibilidad
adquiere una carta de naturaleza precisa que pone de manifiesto la posibilidad
real de disponer de un nuevo referente intelectual sobre el que construir una
nueva y necesaria arquitectura para un tiempo inexorablemente nuevo.
Elementos tan presentes en el mapa regional como los campos
de golf, las nuevas formas de turismo basadas en el descubrimiento activo del
territorio, las posibilidades de habitar paisajes entrópicos como la huerta o la
revisita a las plantas desalinizadores y su potencial como infraestructuras de
playa, conviven con otros proyectos con aparente menor impacto físico pero
contundente capacidad de renovación de las formas de vida sacando partido del
potencial acumulado por la tercera edad como arma de transformación social, del
cambio de paradigma de crecimiento por otro de encogimiento o renuncia al tamaño
y el consumo como único recurso o el entendimiento del deterioro como fuente
potencial de novedades. Cada uno de los proyectos ha realizado su esfuerzo
particular para dotar de legibilidad a sus argumentos y ofrecer ya un número de
acciones posibles. El conjunto adquiere entonces valor como catálogo inacabado
ilustrativo de hasta dónde sería posible llegar por el camino de innovación que
este seminario ha dejado abierto y libre de obstáculos hacia el futuro. Estamos
pues en ese momento feliz en el que todo es posible todavía, pendientes de la
necesaria participación de otros agentes, de la implicación de un público
interesado y de la necesaria complicidad pública, confiados en que cada proyecto
será capaz, en su particular itinerario, de alcanzar otras etapas en las que ya
hablemos de productos tangibles. ¿Quién ha dicho que la innovación sea fácil? .[ Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com ].
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