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La evolución es enorme en cuanto al movimiento y la naturalidad. Los brazos se
despegan del cuerpo, y el rostro pierde esa sonrisa arcaica y pasa a un segundo
plano, inexpresivo. El artista se preocupa por reflejar la musculatura y el
cuerpo en general del ser humano. Los autores principales son Fidias, Praxíteles,
Mirón y Policleto. Fidias (Atenas,490 a.C., 431 a.C.), fue el artista más famoso
del mundo clásico, y el maestro que llevó la escultura a las cotas más altas de
perfección y armonía. La primera obra que se conoce de él es la Atenea Lemnia,
una estatua de la diosa destinada a la Acrópolis de Atenas. En el 438 a.C. se
consagró la Atenea Parthenos, la obra que le significó la fama. La patrona de
Atenas está representada en esta estatua de nueve metros de altura como una
diosa guerrera, con escudo y casco, preparada para la defensa de la ciudad.
Fidias realizó también la famosa Efigie de Zeus, para el Santuario de Olimpia,
incluida por los antiguos entre las siete maravillas del mundo. Era una estatua
sedente del dios, de doce metros de altura, que destilaba grandeza y
majestuosidad, y es conocida a través de reproducciones en monedas y joyas. Pero
lo que engrandeció el nombre del artista ya en su tiempo y ha mantenido
inalterada su fama a través de los siglos son las esculturas del Partenón.
Finalizada la construcción del templo, Fidias y su taller se ocuparon de la
decoración escultórica, que incluía un friso en bajorrelieve de unos ciento
sesenta metros de longitud, dos frontones decorados con figuras exentas y
noventa y dos metopas en altorrelieve.
CONCLUSIONES: INFLUENCIA DEL ARTE CLÁSICO EN LAS
MANIFESTACIONES POSTERIORES. Es indudable que el arte clásico ha sido
un referente de una envergadura enorme para todas las manifestaciones artísticas
que le han sucedido. Es más, podemos considerar al arte clásico como el inicio
deslumbrante del arte occidental, sobre el cual se ha construido toda una
tradición artística de asombrosa genialidad. Vamos a ir viendo esa influencia
con más detenimiento. Tras la caída del Imperio Romano de Occidente, las
culturas germánicas y las naciones formadas en sus territorios hasta el fin de
la Edad Media, siguieron utilizando las técnicas romanas de construcción,
mejorándolas en ciertos puntos. Aprovecharon los grandes inventos latinos de la
bóveda y el arco. Por ello, la Edad Media bebió directamente del arte clásico,
pero no por convencimiento, digamos, sino por necesidad. Fue con el Renacimiento
con el que se retomó el arte griego y romano por puro convencimiento y
admiración por ellos. En arquitectura se empezaron a construir iglesias de
estilo clásico, con la utilización de la bóveda a estilo del Panteón (Cúpula de
la Catedral de Santa María de las Flores de Florencia, de Bruneleschi; Basílica
de San Pedro de Roma, de Miguel Ángel), y los arcos de medio punto. En
escultura, no sólo se tomó el tema mitológico, sino también el afán de
perfección clásico (Apolo y Dafne, de Bernini). Aunque en el Barroco se dejó de
lado (no así en el caso de Velázquez), el arte clásico resurgió con fuerza en el
Neoclasicismo, con un estilo oficial, dictado por Napoleón. Así se erigieron
edificaciones como la Magdeleine de París, a estilo del Partenón y los templos
romanos; y Les Invalides, a estilo del Panteón de Roma. En los movimiento
artísticos posteriores, aunque no se obvió del todo, el arte clásico fue dejado
un poco de lado. (Colaborador del articulo: Fernando Remiro, España ) |