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Aunque el efecto urbano de esta arquitectura es todavía
limitado, ya existen sectores fuertemente intervenidos que empiezan a configurar
un entorno que se puede entender como posmoderno, especialmente en el centro
histórico. En términos residenciales, el efecto de la actitud posmoderna implicó
primero la recuperación masiva de la galería maderera y los espacios
semicubiertos que ya hoy caracterizan la nueva arquitectura cruceña. Por razones
vinculadas a la inseguridad urbana, también coincide con el cerramiento
perimetral del lote urbano, que se define con bardas cerradas que reemplazan las
verjas del moderno. Este tipo de soluciones configura calles ciegas,
especialmente en algunos de los barrios residenciales de mejor infraestructura.
El énfasis escenográfico estuvo vinculado en principio a lo que denominamos
narcoarquitectura (aunque la relación con el narcotráfico no sea directa). Esta
arquitectura apela a exoticismos de diversa naturaleza: lenguaje neorrománico,
oriental, neoclásico, nórdico, colonial inglés, shingle style, e inclusive,
recuperando a nivel de fachada, la arquitectura maderera local y la columnata
toscana. El posmodernismo escenográfico no se ha limitado a obras residenciales
aisladas, sino que se reconoce obras comerciales de envergadura y también
emprendimientos residenciales condominiales.
El efecto urbano de esta actitud escenográfica no deja de ser
significativo, debido al impacto visual de las propuestas. Además, se reconoce
en varias de estas un arraigo popular que las reproduce no sólo en las zonas
populares de la misma ciudad, sino fuera de ellas y hasta en el interior del
país. En general, la actitud posmoderna de la nueva generación, ha renovado el
interés en la preservación de la ciudad histórica. El Reglamento del Centro
Histórico vigente promueve no solamente la preservación del patrimonio, sino que
se orienta a una virtual reconstrucción del área central de la ciudad. Las
tendencias de la arquitectura contemporánea han encontrado en Santa Cruz espacio
para reproducirse, una vez que la ciudad participa activamente en los procesos
de globalización, como principal polo económico del país. Obras
deconstructivistas, neomodernistas son parte de este proceso. De igual manera,
el crecimiento del mercado inmobiliario durante la última década del siglo, ha
posibilitado el ejercicio de varias alternativas formales, ensayos funcionales y
tecnológicos.
Artuculo
enviado por
Andres Hayes Villagomez. |