Arquitectura Caldea y Asiria


   


Los imperios asirio y caldeo en la antigua región del Tigris y el Eúfrates, dieron origen a dos civilizaciones diferentes y sucesivas. En el arte estuvieron muy hermanadas por copiarse mutuamente las formas.

El imperio Caldeo tuvo al principio su asiento en diferentes ciudades de Caldea, en este imperio se respetaron al fin la hegemonía de la célebre Babilonia.
El imperio Caldeo empleo los ladrillos; los cuales tienen forma de dovela o de cuña para emplear en la construcción de arcos, otros tenían forma de aparejo, de asfalto o cemento, y, la arcilla para adobes como material de construcción ya que allí no se hallaba piedra, estos materiales eran endurecidos al sol o cocidos al horno, según la robustez que el edificio exigía.
En esta primera época del imperio, las construcciones más notables del arte caldeo, además de las murallas y canales de regadío que en ella se comenzaron, son las torres llamadas Zigurats que servían de templos y las tumbas.

Las torres eran colosales edificios de forma piramidal escalonada (de cinco a siete mesetas) en cuya plataforma superior se elevaba un pequeño templete, donde se colocaba el ídolo o tal vez el observador, pues dichas torres tenían el carácter de templos y acaso de observatorios astronómicos.
Los cuatro ángulos de la torre, elevada siempre sobre algún terraplén o explanada artificial, se hallaban orientados en dirección a los cuatro puntos cardinales; las plataformas comunicaban entre sí por graderíos exteriores o por suaves rampas y cada uno de los cuerpos de la torre se distinguía por el color de los ladrillos de que estaba fabricado simbolizando de esta suerte los siete astros del sistema o bien las siete zonas o esferas que suponían en el universo.

Las tumbas, son colinas artificiales, en su interior se encuentran grandes ataúdes o cajas mortuorias de arcilla colocadas unas sobre otras o mediando hiladas de ladrillo hasta llegar a la altura de diez o quince metros y tanto en dicha localidad se han descubierto cámaras funerarias de ladrillo hechas con bóveda falsa, conteniendo unas y otras, restos humanos y utensilios del difunto. La época mejor conocida en el terreno arquitectónico es la del imperio de Asiria, principalmente por la explotación de los palacios de Nimrud y Nínive (capital de Asiría), renació el Imperio caldeo con Nabopolasar y tuvo su período más brillante con Nabucodonoscor II, hijo de éste, para terminar con la toma de Babilonia por los persas. La arquitectura asirio-caldea estuvo muy lejos de alcanzar la perfección que tuvo la egipcia y a pesar de las repetidas excavaciones que se han sucedido, no se ha llegado a tener un conocimiento perfecto de ella debido a la debilidad de su material constructivo y en vista del estado lamentable de las ruinas.


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