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Maxwell demostró en 1861 el principio de la tricromía, que Ducos du Hauron
aplico en 1868 a la fotografía; diez años después, éste logro superponer las
tres emulsiones necesarias para reproducir los colores en una misma película. El
primer sistema patentado de cine en color en la historia, el Kinemacolor, se
basó en el principio de la bicronomía; fue registrado en 1906 por G.A. Smith y
Charles Urban, y permitía teñir alternativamente de rojo y de verde las imágenes
durante la proyección, a una cadencia de 32 por segundo, por medio de unas
pantallas coloreadas transparentes dispuestas ante el objetivo. En 1911 el
alemán Rudolf Fischer patentó un sistema que, perfeccionado en 1936 por el trust
Agfa, se denomino Agfacolor; industrializado en 1940, se aplicó al cine por
primera vez en el film de Veit Harlan La Ciudad Soñada (Die Goldene Stadt, 1942)
y utilizaba tres emulsiones superpuestas sobre los mismos soportes,
sensibilizadas al azul, verde y rojo respectivamente, invirtiendo luego los
colores en el negativo para tirar copias sobre otra película con tres
emulsiones. Pero el primer procedimiento que alcanzó un renombre mundial fue el
Technicolor, fruto de lo trabajos iniciados en 1914 por los ingenieros Herbert
T. Kalmus, Daniel Frost Comstock y W.B Westcott en el Instituto Tecnológico de
Massachusetts, en su primera edición se trataba de un sistema bicrómico de dos
películas de colores complementarios, que se dio a conocer en el cine comercial
con The Toll of The Sea (1922) de Charles M. Franklin.
La progresiva estabilización de los diferentes sistemas surgidos posteriormente,
que se basan en los principios ya descritos, simplificó los procesos y
contribuyó a popularizar el color tras el gran éxito mundial de Lo que el Viento
se Llevo (Gone with the wind, 1939), de Victor Fleming; entre ellos cabe
destacar el Gevacolor de la casa belga Gevaert, Ferranicolor de la italiana
Ferrania, Anscolor de la americana Ansco, el sistema japonés Fujicolor, el
soviético Sovcolor basa do en la Agía, etc. A partir de 1956 se generalizó el
uso de negativos monopack (de una sola emulsión) para la filmación y de
positivos technicolor para el tiraje de copias, de resultados menos inestables y
más económicos. La creciente adaptación por directores de primera línea, como
Visconti (Senso, 1954) o Mizoguchi (Yang Kwei Fei, 1955), significó una mayor
prestigio para el cine cromático, que recibió un definitivo espaldarazo
internacional con el triunfo en Venecia del filme de Antonioni Il Deserto Rosso
(1964)¡. La madurez de los profesionales, la estabilidad de los sistemas, La
integración del color a todas las esferas de vida cotidiana, el mercado
suplementario de la televisión, han motivado que, en la actualidad, la
producción las películas cromáticas tienda a superar en todo el mundo a las
filmadas en blanco y negro.
(Colaborador del articulo:
Yetzali Colina
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