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Compactar el suelo.
La compactación de los más variados tipos de suelos para cimientos (fundamentos)
ya era un hecho en la antigüedad. Entonces los métodos empleados eran sumamente
primitivos, como por ejemplo el apisonado del suelo mediante el pisar de
esclavos. Posteriormente, y después de que fuera descubierta, se comenzó a
compactar el suelo rodando por encima de él pesadas ruedas de madera o de
piedra. Mientras que hoy en día las redes de rutas y carreteras son utilizadas
para el turismo y el intercambio de mercaderías y bienes, en el pasado fueron
principalmente las intenciones belicosas, los necesarios rápidos movimientos de
tropas, los factores determinantes para la construcción de las obras viales y de
comunicación.
Durante el apogeo del imperio romano y bajo el mando de Julio Cesar, se procedió
a construir aproximadamente 70.000 Km de calles; en comparación existían en el
año 1990 apenas 9.000 Km de autopistas en la República Federal Alemana y
aproximadamente 82.000 Km en los Estados Unidos de Norteamérica. La
construcción de calles, un trabajo artesanal de
alto nivel, se basaba ya en aquellos tiempos (y esto es válido hasta el día de
hoy) en la noción de que una calle era sólo tan buena como lo era el fundamento
sobre la cual descansaba. Así que, antes de colocar las piedras labradas a mano,
los constructores romanos hacían compactar (apisonar) el subsuelo de los futuros
caminos por medio de la acción de la acción de la gran presión superficial
provocada por las pequeñas patas de grandes rebaños de lanares y manadas de
vacunos.
Aún hoy día se encuentran restos de estos caminos en Europa, construidos hace
aproximadamente 2000 años bajo increíbles dificultades y con métodos sumamente
primitivos en relación con los empleados en la actualidad. Si bien ya en la
literatura de los años 1725 se encuentran referencias a un rodillo, tan sólo en
el siglo 20 se desarrolla la técnica de compactación de suelos en combinación
con la vibración, debido esto en gran parte a las, cada vez más elevadas
exigencias en la construcción y en parte al avance de la tecnología industrial.
Esto significa que adicionalmente a la compactación estática generada por el
peso propio de la máquina, tal como era el caso del ya histórico rodillo a
vapor, ahora también actuarían fuerzas dinámicas para alcanzar la compactación
requerida de los suelos. Tan sólo por medio de la vibración puede obtenerse una
elevada densidad de los estratos (capas), y paralelamente, una mayor capacidad
de carga del suelo. [ Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com ].
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