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a) Observaciones en terreno, mediante la utilización de
los medios de expresión gráfica que más convengan, tales como:
- Croquis, - Fotografías, - Filmaciones, - Anotaciones, - Maquetas, -
Entrevistas, - Etc. b) Información sobre proyectos u
obras ejecutadas en relación al mismo tema. c)
Información teórica acerca del tema a través de acceso a estudios anteriores,
bibliografía, etc.
2.- ANALISIS Y SINTESIS: Una vez reunida la
información, procede su análisis con el objeto de facilitar la comprensión del
tema, siendo útiles en esta etapa, la utilización de los diagramas, ya sea
gráficos o conceptuales, mallas, modelos, etc. Aquí es donde existen analogías
con los llamados ANALISIS ESTRUCTURALES, del método estructuralista (Levi
Strauss) ya que no sólo es importante ordenar y analizar los hechos o
información aparente, sino descubrir la ESTRUCTURA SUBYACENTE a tal apariencia y
que conforma la realidad del tema en estudio. En esta etapa se hace una
depuración, por tanto, acerca de la información que realmente está relacionada
‘estructuralmente” con dicho tema, tratando de captar la ESENCIA del mismo,
introduciendo una reflexión crítica indispensable. Sólo cuando la observación y
la crítica hayan penetrado más allá de la realidad empírica, emergerán en un
SISTEMA, datos que no son evidentes. En esta etapa, y con el fin de dilucidar
los elementos o información estructurante del tema, es que procede un
ordenamiento de la misma, clasificándola, por ejemplo en base a: - La
Naturaleza, - La Sociedad, - El Arte. En este punto el proceso puede entrar en
el campo del sistema de Alexander, en cuanto a que estaremos aproximándonos al
descubrimiento de los requisitos que informan el tema y las interacciones entre
los mismos.
3.- DIAGNOSTICO Y PRONOSTICO. Superada la
etapa de ordenamiento de los antecedentes, nos encontramos en condiciones de
emitir juicios críticos sobre el tema del proyecto, ya que no basta con tener la
información estructurada, sino introducirnos, a través de un proceso
esencialmente cultural, conclusiones sobre, por ejemplo, el significado cultural
de la tipología a la que se refiere el proyecto encargado; la interpretación que
de este significado han dado los mejores arquitectos y sobre las formas con las
cuales lo han expresado. De esta manera, nos formaremos una IMAGEN REAL INTEGRAL
acerca del tema en estudio, sin dejarnos llevar por las apariencias inmediatas,
cuya expresión formal analizada no necesariamente podría corresponder a la mejor
para la solución de los problemas de diseño a resolver. Cabe aquí aclarar que,
sobre todo, durante los procesos de aprendizaje, cuando no existe aún un bagaje
cultural y empírico suficiente, es fácil dejarse llevar por la información que
aparece en primera instancia, llegando a considerarla como la que constituye el
contexto de la forma, corriendo el riesgo de repetir formas, con distinta
expresión, pero que pueden adolecer de los mismos defectos repetidos a través
del tiempo. Ya que la arquitectura no se puede concebir sin la cuarta dimensión,
es preciso captarla en su aspecto dinámico y someter el tema a los posibles
cambios a los cuales podría estar sometido en el tiempo, apareciendo, por tanto,
el pronóstico como un aspecto fundamental para establecer el GRADO DE
ADAPTABILIDAD DE LA FORMA a los cambios que el contexto le vaya planteando. Como
podrá colegirse, el arquitecto debe analizar siempre los datos sin perder de
vista una IMAGEN TOTALIZADORA y poseer los conocimientos necesarios para tener
una adecuada visión de futuro del medio o contexto en que su obra se
desarrollará. .
Autor original: Arq. Arnaldo Ruiz, Universidad de las Américas,
2004 (Enviado por: Gabriela López Johnson
damona_lj@hotmail.com) |