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LLEGADA A BRASIL. Nació
en Tolón en 1902 y se formó como arquitecto en Francia. Este hecho fue
fundamental para el posterior desarrollo de las ideas del movimiento moderno en
Brasil, país al que se trasladó en la década de 1920. En 1934, poco después del
ascenso al poder del gobierno revolucionario de Getúlio Vargas, fue nombrado
director de la Escuela Nacional de Bellas Artes de Río de Janeiro, cargo desde
el que se propuso organizar una reforma total de la enseñanza. No obstante, la
oposición era tan fuerte que se vio obligado a abandonar antes de un año. En
1935 se hizo cargo junto con otros arquitectos, entre los que estaba Oscar
Niemeyer, de la ejecución del Ministerio de Educación bajo la atenta supervisión
de Le Corbusier, quien se desplazó en varias ocasiones a Brasil para trabajar en
el proyecto. El edificio, concluido en 1946, constituye un compendio de los
cinco postulados del maestro franco-suizo: bloques elevados sobre pilotis
(pilares), planta libre, fachada libre independiente de la estructura,
ventanales longitudinales (fenêtre en longueur) y cubiertas planas ajardinadas.
En muchas de sus obras, como el edificio residencial del parque Eduardo Guinle
en Río de Janeiro (1954), Costa proyectó grandes fachadas sombreadas por brise-soleils,
un invento corbusiano cuya finalidad era proteger los interiores del intenso sol
tropical.
LA CIUDAD DEL FUTURO. La obra fundamental de
Lúcio Costa es el proyecto urbanístico de Brasilia. La idea de la creación de
una nueva capital no era nueva. En Brasil, al contrario que en otros países
latinoamericanos donde las capitales siguen siendo prácticamente las mismas
desde la época colonial, la idea de construir una nueva ya había surgido en el
siglo XVIII. Este proyecto se había mantenido vigente durante el siglo XIX pero
no fue hecho realidad hasta el XX. Para ello, fue crucial la elección en 1956 de
Juscelino Kubitschek, hasta entonces gobernador del Estado de Minas Gerais, como
presidente de la República, quien se embarcó en un ambicioso programa de obras
públicas que culminó con la construcción de la ciudad de Brasilia en una región
semidesértica del interior del país. Después de designar una comisión encargada
de buscar el emplazamiento adecuado, Kubitschek nombró un departamento presidido
por Oscar Niemeyer cuya misión era proyectar y construir la ciudad. Para la
elaboración del plan urbanístico, Niemeyer sugirió convocar un concurso al que
se presentó Lúcio Costa. El jurado, constituido por profesionales locales e
internacionales, otorgó el premio al proyecto de Costa, quien proponía la
organización de la ciudad en torno a dos ejes que se cortan en forma de cruz, de
forma que los brazos del eje mayor se curvan acercándose al menor hasta
delimitar un área urbanizada en forma de triángulo equilátero o arco tensado. La
idea central del proyecto es la creación de un complejo sistema vial cuya
arteria principal recorre el eje norte-sur; a ambos lados de éste se disponen
las zonas residenciales articuladas en ‘supermanzanas’. Perpendiculares a esta
directriz se cruzan numerosas vías de penetración perfectamente diseñadas donde
se sitúan los centros de recreo. El eje este-oeste, más corto que el anterior,
es de marcado carácter representativo. En el vértice del triángulo está situada
la plaza de los Tres Poderes, centro neurálgico de la vida política. Esta idea
urbanística parte del concepto de ciudad ideal propuesta por Le Corbusier y
desarrollada en la Carta de Atenas en 1933, que dividía la ciudad en cuatro
zonas destinadas a las diferentes actividades sociales: vivienda, ocio,
desplazamiento y trabajo. (Enviado por : Claudia Archila) |