La cultura en las ciencias sociales



La cultura en las ciencias sociales.

Desde finales del siglo XIX se ha venido hablando intensamente de cultura, a partir de la Antropología de la Cultura y del texto clásico y fundacional de sir Edward Taylor Primitive culture de 1871, este texto como ningún otro, inicia la antropología y su relación con la cultura en la acepción etnográfica del término.

Más de un siglo después, el aporte de San Martín Sala es notable con su Teoría de la Cultura, que hace un análisis de las diferentes acepciones que ha tenido este concepto en la historia de la humanidad.

Especial importancia da a la Antropología de la Cultura, pero también se separa de ella, al plantear que. …la comprensión de este fenómeno ineludiblemente humano, necesita más que un análisis descriptivo. Punto en el cual sostiene la existencia de la Filosofía de la Cultura, que atraviesa gran parte del siglo XX.

Savater es quien evoluciona en sus planteamientos respecto a la idea de cultura, desde considerarla en su Diccionario filosófico de 1995, un término contrapuesto a la civilización o al menos hablar de la universalidad de la civilización versus la idea de localismo de la cultura, a sostener en el 2001 en su texto Sobrevivir que son términos idénticos y que dependen uno de otro.

En este panorama el que logra redondear el problema de la diversidad de ideas entre cultura, civilización y globalización es Leonardo Boff, teólogo brasileño, que en entrevista dada al periódico El País en el año 2001 puntualiza que: …estamos dejando atrás la primera globalización, la del siglo XX, algo así como la “edad de piedra de la globalización”.


En ella se consideraban soportes ineludibles, inevitables y globales en el sentido de totalizadores, las tecnologías y la economía, fueron y son las puntas de lanza de la globalización a tabla rasa.

Esto tiene un correlato en el pensamiento contemporáneo y en la arquitectura que considera la globalización como un fenómeno homogéneo y totalizador, una fuerza incontrarrestable que arrasará, supuestamente, con las culturas locales.

 Esta primitiva idea de globalización está claramente explicada por Carlos Taibo en su libro Cien preguntas sobre el nuevo desorden.

Aquí se entiende perfectamente esta idea de oposición entre cultura y globalización, que fue tan extendida en el campo de las ciencias sociales en las décadas del 70 y 80 del siglo pasado, por ejemplo con el sociólogo chileno Pedro Morandé en su libro Cultura y Modernización en América Latina muy difundido y recurrido por los arquitectos Sudamericanos.

Cuando Savater plantea que la cultura llevará adelante la revolución de los Derechos Humanos y que es sinónimo de civilización, da vuelta por completo el panorama intelectual.

Está pasando consciente o inconscientemente al segundo período de la globalización, la que el mismo llama “la globalización de los derechos humanos”, lo que coincide plenamente con Boff y San Martín Sala.

Aquí Savater hace un gran aporte a la arquitectura, al ser capaz de ligar el concepto de cultura a la globalización de los derechos humanos y plantear que esta es la revolución que viene.

Este es el tema que se está imponiendo en los círculos intelectuales y de movilización social en todo el planeta. Esta idea fue claramente expresada por Savater en la conferencia que da para estudiantes en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, ETSAM “Universalismo e identidades / civilización versus cultura”.

Esta nueva globalización se diferencia de la anterior, en que es plural e inclusiva, busca mayor democracia y se fundamenta en las derechos de los diferentes, de los inmigrantes, de los extranjeros, de los carenciados y de los con menos valor y poder.

Es por lo tanto absolutamente diversa y contrapuesta a la primera globalización.

Subtemas sobre la cultura:

Esto no se debe entender como una búsqueda o pretensión de eliminar la anterior, sino que ambas pueden coexistir en el mismo mundo, como parte de las diferencias y de los derechos de todos los humanos y a su vez como parte de la valoración de los diversos conocimientos humanos.

Una vez aclarado este punto me parece pertinente agregar la opinión de Clifford Geertz, quien coincide con Max Weber: …

El concepto de cultura que propugno, cree que el hombre es un animal inserto en tramas de significación que él mismo ha tejido.

Considero que la cultura es esa urdimbre y que el análisis de la cultura ha de ser no una ciencia experimental en busca de leyes, sino una ciencia interpretativa en busca de significaciones. Es decir cada grupo humano tiene un significado para cada cosa del hacer y del quehacer, de manera que esos significados tienen sólo las connotaciones que ese grupo humano particular les da, pudiendo ser parecidos a los de otro grupo, pero nunca iguales en su completa totalidad.

De manera que finalmente la cultura de cada grupo humano es como su huella digital, tal es así que, no existen dos grupos humanos con la misma cultura.

Esto puede servir enormemente a la arquitectura, pues saca el problema de la mera forma, para llevarla al plano de las significaciones e intentar explicar “el sentido de la vida” de la cual obviamente la forma es solo el producto final. Nos libera también a los arquitectos, de la reproducción formal como sinónimo de representación cultural. Les damos las gracias al colaborador Juan Matias Nolasco por enviarnos este interesante material a publicar. Autor original: Jorge lobos, arquitecto Universidad de Chile.

Para citar este articulo en formato APA: Revista ARQHYS. 2012, 12. La cultura en las ciencias sociales. Equipo de colaboradores y profesionales de la revista ARQHYS.com. Obtenido , de http://www.arqhys.com/arquitectura/cultura-ciencias-sociales.html.




Un comentario

  1. henry says:

    no me sirvió