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El museo informativo muestra los resultados de un proceso de investigación por
parte del propio museo, sin hacer partícipe al público del proceso de modo que
únicamente recibe las informaciones. Es un museo de didáctica pasiva. En el
museo didáctico el usuario es un elemento activo en el proceso de descubrimiento
y conocimiento de los objetos, a través de una intencionalidad comunicativa que
parte de unos métodos didácticos. El museo didáctico es el que enseña a aprender
a través del análisis (constructivismo) de la cultura material, ofreciendo a los
usuarios los objetos, así como la información y los medios necesarios para que
éste elabore sus propias interpretaciones. Así el museo se convierte en un
factor crítico, que propone múltiples interpretaciones. Esto requiere un grado
de independencia elevado, que hay que buscar a través de los recursos y
mecanismos intelectuales y así encontrar una metodología activa de
descubrimiento. En esto reside la característica fundamental del museo
didáctico, que es la intencionalidad educativa como máximo exponente. A pesar
del gran interés sociocultural que entraña este tipo de museos, su carácter
científico hace dudar acerca de su designación como museo, ya que los objetos
expuestos aquí muchas veces no tienen ningún valor estético, como son los museos
de ciencias. Como ya señalamos anteriormente, este no es un museo para ser
contemplado, su idea original no parte del mismo tronco, por lo que cuando nos
preguntamos si éste es o no un museo, debemos volver a leer detenidamente la
definición del ICOM. Una de las características que lo hace distinguible de un
museo tradicional es que esos objetos aquí expuestos se deben tocar, manipular,
lo que es impensable en los museos tradicionales, lo que aportaba a los mismos
la idea de sacralización y inaccesibilidad de sus objetos. No queremos decir con
esto que se deben tocar las obras de estos museos, sino que tienen funciones muy
distintas, quizá complementarias.
EL PÚBLICO: La didáctica en el museo tiene
como fin principal el de proporcionar al visitante los medios para entender la
obra; esto supone informar acerca de ésta y al mismo tiempo hacer partícipe al
usuario en el proceso descubridor, convirtiéndolo en un elemento activo. Los
museos tradicionales han ido incorporando poco a poco nuevas iniciativas para
hacer llegar al público su obra; muchas veces se reduce esta actividad a la
realización de fichas didácticas, trípticos y cuadernillos monográficos
adecuados a distintos sectores (normalmente destinados a estudiantes y
clasificados según su nivel de conocimientos), pero otros museos ya han
incorporado talleres pedagógicos así como actividades complementarias como
cursos y animación cultural en su quehacer habitual. Esta actividad y estudio es
realizado por el departamento de difusión, un nuevo órgano del museo, que se ha
sumado a los anteriores de gestión y conservación, del que hablaremos en el
apartado de comunicación. El museo didáctico como referente educador en la
sociedad, va dirigido a todas las edades y condiciones que conforman la misma.
La problemática aparece cuando tenemos que enfrentarnos al gran público, es
decir, a toda clase de público. Esto supone un proceso complejo en la
elaboración de un programa y en la organización de las presentaciones. Lo cierto
es que el museo no selecciona a sus visitantes así que debe intentar buscar una
metodología común a todas las edades y condiciones aunque es tarea ardua y sin
una respuesta real en la gran mayoría de los casos. Algunos museos han provisto
sus instalaciones de espacios de exposición especializados, distinguiendo de
este modo, además de las franjas etarias, las diferentes condiciones de sus
usuarios. (Colaborador del articulo: Yayi, España) |