El ecomuseo



El ecomuseo.

Un ecomuseo es un instrumento que un poder público y una población conciben, fabrican y explotan conjuntamente. Dicho poder, con los expertos, las facilidades, los recursos que él le proporciona. Dicha población, según sus aspiraciones, su cultura, sus facultades de aproximación.

Un espejo en el que esa población se mira, para reconocerse en él, donde busca la explicación del territorio al que está unido, junto al de las poblaciones que le han precedido, en la discontinuidad o continuidad de las generaciones. Un espejo que esa población presenta a sus huéspedes, para hacerse comprender mejor en el respeto a su trabajo sus comportamientos, su intimidad. Una expresión del hombre y la naturaleza. El hombre es allí interpretado en su medio natural. La naturaleza está en su salvajismo, pero tal y como la sociedad tradicional y la sociedad industrial han adaptado su imagen. Una expresión de tiempo, cuando la explicación remonta hasta la aparición del hombre en la región, se escalona a través de los tiempos prehistóricos e históricos que ha vivido y desemboca en la época actual Con una apertura hacia el mañana, sin que por ello el ecomuseo tome decisiones, sino que juegue, en este caso, un papel de información y de análisis crítico.

Una interpretación del espacio. De espacios escogidos, donde el visitante pueda reposar o caminar. Un laboratorio en la medida en que contribuye al estudio histórico y contemporáneo de esa población y de su medio Y favorece la formación de especialistas en sus campos respectivos, en cooperación con las organizaciones de investigación que no pertenecen al ecomuseo. Un conservatorio, en la medida en que ayuda a la preservación y a la valoración de patrimonio natural y cultural de esa población.

Una escuela, en la medida en la que asocia a esa población con sus acciones de estudio y protección, en la que incita a un mejor análisis de los problemas de su propio futuro. Este laboratorio, ese conservatorio y esa escuela se inspiran en principios comunes. La cultura que los invoca hay que entenderla en su sentido más amplio, el tiempo que se consagra a dar a conocer la dignidad y la expresión artística de las diversas capas de la población de las que emanan las diferentes manifestaciones. En el ecomuseo la diversidad no tiene límites, habida cuenta de las diferencias existentes. La población no se encierra en si misma sino que recibe y da”. Esta es la denominada definición evolutiva de ecomuseo propuesta por Georges Henri Rivière en 1980, sobre la base de sus propuestas anteriores de 1973 y 1976. Los matices que conforman esta definición y la diferencian de las anteriores suponen un progreso realizado a un nivel teórico pero inspirado necesariamente en la consecución de experiencias prácticas, por lo tanto y para poder comprender su significado apuntaremos la evolución histórica tanto de la palabra como de las realizaciones.

Tanto el término como el concepto de ecomuseo son relativamente jóvenes y suponen una de las mayores innovaciones de la museística en la segunda mitad de siglo y su nacimiento como teoría está estrechamente ligado a las transformaciones de la sociedad francesa de los años sesenta, aunque se basa parcialmente en experiencias anteriores como el Museo de Níger en Niamey (organizado entre 1958 y 1970). En estos años se forja el concepto de ecomuseo como algo estable, sin caer en el riesgo de lo efímero, gracias a las exigencias filosóficas del ICOM y, especialmente, de Georges Henri Riviére, el cual actuó como catalizador de ideas y coordinador al dar las directrices y la coherencia necesarias para la realización de los distintos proyectos que surgieron entre 1967 y 1985.


Colaborador del artículo:  Yayi, España

Para citar este articulo en formato APA: Revista ARQHYS. 2012, 12. El ecomuseo. Equipo de colaboradores y profesionales de la revista ARQHYS.com. Obtenido , de http://www.arqhys.com/arquitectura/ecomuseo.html.