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Colocación en Obra: El Grout deberá ser muy bien mezclado en una máquina
amasadora y puesto en obra a través de un tubo y ocupando la fuerza de gravedad
o bien, ocupando una manguera de paredes duras de diámetro adecuado, se deberá
contar con la suficiente presión para vencer la fricción de las paredes de la
manguera, pero se debe tener bastante cuidado para no usar una presión excesiva.
HORMIGÓN ENSACADO: Este método se usa para
construir muretes o plataformas bajo el agua o para formar la base de una
cimentación, ej. Muros de muelles o malecones, siempre la arista más cargada
descansa sobre un murete de hormigón en sacos, que transmite los esfuerzos a un
fondo de cimentación satisfactorio, descansando el resto, sobre un macizo de
escollera. Similar método, se ha usado para sellar juntas, soportar o proteger
del oleaje y corriente a elementos prefabricados o tuberías submarinas, en orden
de prevenir movimientos dando soporte y protección. Dos métodos son usados para
ensacar el hormigón: En el primero, la mezcla de hormigón seco es ensacada; se
llena hasta la mitad y se cierra, luego es sumergido por medio de pallets y es
colocado en obra por un buzo. El cemento se va hidratando, según el agua va
penetrando. Este método tiene la ventaja de que el tiempo de manipulación y
colocación no es crítico, pero la hidratación es baja y el saco puede ser
dislocado por las olas y/o corrientes, antes que haya fraguado. La adherencia
entre sacos adyacentes puede no ser buena y el cemento puede no ser distribuido
uniformemente en la mezcla. En el otro método, se usa un hormigón con un
asentamiento de cono bajo, y de estado plástico; los sacos a usar pueden ser de
arpillera o yute, deben ser flexibles para que formen un cuerpo entre sí y no
deben llenarse completamente (hasta 2/3 de su capacidad), la arpillera deberá
estar escardada, y la tela empapada con una lechada muy clara antes de recibir
el hormigón. El saco una vez cerrado, puede envolverse en una malla galvanizada
de 2 mm y trama 5 cm.
MURO DE MUELLE, EN BASE A HORMIGÓN EN SACOS.
Los sacos se sumergen en pallets y envueltos en una funda (manga de
polietileno, del doble de diámetro que los sacos y con sus dos extremos
abiertos). Luego un buzo sostiene el saco en posición y el otro extrae la funda.
Una pareja de buzos puede colocar en obra de 250 a 300 sacos en un día (con un
promedio de profundidad de 10 m.). Con este método, se puede lograr una muy
buena adherencia con el fin de obtener una obra monolítica, se asegura una total
hidratación y la calidad general del hormigón puede ser controlada. Cuando se
trata de sellar juntas en que no se requiera adherencia, el hormigón puede ser
colocado en bolsas de polietileno de alta densidad, para prevenir cualquier
lavado de éste. A veces, para el mejoramiento de fondos, se han sumergido
mediante grúas, grandes bolsas que contenían varios metros cúbicos de hormigón.
Una variante de este método, son los “salchichones de fondo”, que se emplean
como asientos de malecones y rompeolas, son de hasta 25 m de largo y 1,5 m de
diámetro; se preparan en cajones flotantes o pontones que los llevan de la obra
al punto de inmersión, en donde se sumergen abriendo el fondo de aquellos. Los
salchichones se rellenan de hormigón y se cosen al borde del pontón. Como el
hormigón de relleno es plástico, los salchichones se amoldan a las desigualdades
del fondo, lo que se ayuda por medio de la labor de buzos. Con dosis suficientes
de cemento, las capas de salchichones sueldan entre sí, formando una obra
monolítica. (Fuente de la información: Carlos Enrique Diaz Reyes, Chile) |