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La forma tomada como entidad abstracta carece de significación, por ello
partimos del concepto ya que él, lleva implícita tanto la forma, como el
contenido (lo que vale decir que el objeto entonces es totalmente constituido
por el concepto). En estas consideraciones cobra actualidad el concepto de casa
de Lao Tse " una casa no son las paredes y el techo, sino el espacio en que se
vive", así resulta claro que la forma afecta al contenido, pero forma - espacio,
forma - contenido resultan una realidad inescindible por lo que el sistema
proyectual meramente compositivo conlleva el riesgo de carecer de significado al
resultar una composición de equilibrios generalmente en el plano que no
incorpora las múltiples dimensiones del espacio tiempo limitando las
posibilidades creativas.
Método compositivo: Utilización de elementos de composición, relación de partes,
estructuración de componentes relativamente autónomos, que se agregan unos a
otros sin una idea clara del resultado final buscado.
Método generativo: la idea surge de un concepto y las partes componentes nacen
subordinadas a la misma, hay una fuerte cohesión y continuidad topológica de la
forma y el espacio; el contenido es algo inherente a la forma. Forma y espacio
se conciben a partir de un gen, que crece y se desarrolla. Pensemos en una
semilla, que crece y se hace árbol.
El Concepto de forma en el taller : En el trabajo de taller, incorporamos temas planteados por la comunidad, porque
consideramos que incorporar al usuario real, en un contexto real, plantea, en el
proceso enseñanza – aprendizaje, la posibilidad de que el alumno represente su
papel como futuro profesional, a la vez que se intenta realizar una síntesis
conceptual y práctica entre lo puramente morfológico y lo que aquí llamamos
Concepto de Forma en Arquitectura, tratando de que esto se internalice en ellos
y que se aplique en los trabajos realizados en los Talleres de Arquitectura.
La idea de que al hacer arquitectura hacemos ciudad es una nuestras inquietudes
trabajadas en la materia, para ello hacemos hincapié en que concebir una
propuesta arquitectónica – urbana requiere tener un concepto claro de lo que
debería ser una orquestación armónica de lugares significativos y caminos no
solamente con un criterio funcionalista, sino con la programación de imágenes
que convoquen al uso, al deleite y la producción de emociones que enriquezcan la
vida urbana. Hablamos de un "Sistema de lugares", de una buena estructuración
del espacio urbano que requiere de una integración sistémica tal como se plantea
en una casa donde a cada espacio se le da una afectación de significados,
aproximándonos al concepto de lugar y de interrelación de lugares.
Nuestras obras deben ser EFECTIVAS, actuar sobre los otros, modificarlos y a su
vez ser modificadas e influidas, en una constante interacción.
El movimiento moderno operó, en muchos casos, con un criterio de ocupar el
espacio urbano con edificios como objetos individuales que se relacionaban entre
sí sin asignarle valor arquitectónico al espacio exterior que lo rodeaba, no
interactuando con los espacios interiores, criterio adoptado recurrentemente por
nuestros alumnos, planteamos en nuestros ejercicios, que el limite no es solo
aquello en lo cual algo termina, los griegos reconocían como límite aquello a
partir de lo cual algo comienza a existir, el límite interior – exterior, se
plantea como zona de interfaces, de intercambios, de continuidad.
El entorno no esta ausente en la programación de acontecimientos urbano –
arquitectónicos en el espacio. Operar en cualquier sitio, requiere incorporar el
entorno con toda la potencia de efecto que se manifiesta objetiva y
subjetivamente, procurando una interacción que saque provecho de las
características, cualidades y calidad del mismo. (Colaborador del articulo:
Arq. Fernando Castillo García) |