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El futurismo, exigía un nuevo concepto artístico basado en la
dinámica de la velocidad, que para los futuristas era fundamental y peculiar de
la vida moderna. Antonio Sant´Elia. Sus
dibujos muestran edificios marcadamente verticales, en ocasiones con ascensores
(elevadores) exteriores y surcados por calles o avenidas elevadas. Estos
proyectos utópicos, así como sus exhortaciones sobre el uso de los nuevos
materiales industriales, hacen que sea considerado como uno de los pioneros del
movimiento moderno en la arquitectura. El problema de la arquitectura futurista
no es un problema de readaptación lineal. No se trata de encontrar nuevas
formas, nuevos perfiles de puertas y ventanas, ni de sustituir columnas,
pilares. Es decir, no se trata de dejar la fachada de ladrillo visto, de
revocarla o de forrarla de piedra, ni de marcar diferencias formales entre el
edificio nuevo y el antiguo, sino de crear la casa futurista, de construirla con
todos los recursos de la ciencia y de la técnica; satisfacer noblemente
cualquier necesidad de nuestras costumbres y de nuestro espíritu, pisotear todo
lo que es grotesco, pesado y antitético a nosotros (tradición, estilo, estética,
proporción), creando nuevas formas, nuevas líneas, una nueva armonía de
contornos y de volúmenes, una arquitectura que encuentre su justificación sólo
en las condiciones especiales de la vida moderna y que encuentre correspondencia
como valor estético en nuestra sensibilidad. Esta arquitectura no puede
someterse a ninguna ley de continuidad histórica. Debe ser nueva, como nuevo es
nuestro estado de ánimo.
1.- La arquitectura futurista es la arquitectura del cálculo, de la audacia
temeraria y de la sencillez; la arquitectura del hormigón armado, del hierro,
del cristal, del cartón, de la fibra textil y de todos los sustitutos de la
madera, de la piedra y del ladrillo, que permiten obtener la máxima elasticidad
y ligereza. 2.- Sin embargo, no es una árida combinación de practicidad y
utilidad, sino que sigue siendo arte, es decir, síntesis y expresión; 3.- Las
líneas oblicuas y las líneas elípticas son dinámicas, que por su propia
naturaleza poseen un poder expresivo mil veces superior al de las líneas
horizontales y perpendiculares. 4.- La decoración, como algo superpuesto a la
arquitectura, es un absurdo, y que sólo del uso y de la disposición original del
material bruto o visto o violentamente coloreado depende el valor decorativo de
la arquitectura futurista. 5.- Al igual que los hombres antiguos se inspiraron,
para su arte, en los elementos de la naturaleza, la arquitectura futurista debe
encontrar esa inspiración en los elementos del novísimo mundo mecánico que se ha
creado. 6.- La arquitectura como arte de distribuir las formas de los edificios
según criterios preestablecidos está acabada. 7.- Por arquitectura debe
entenderse el esfuerzo por armonizar con libertad y gran audacia el entorno y el
hombre, es decir, por convertir el mundo de las cosas en una proyección directa
del mundo del espíritu. 8.- De una arquitectura así concebida no puede nacer
ningún habito plástico y lineal, porque los caracteres fundamentales de la
arquitectura futurista serán la caducidad y la transitoriedad. Las casas durarán
menos que nosotros. Cada generación deberá fabricarse su ciudad. Esta constante
renovación del entorno arquitectónico contribuirá a la victoria del Futurismo
que ya se impone con las Palabras en libertad, el Dinamismo plástico, la Música
sin cuadratura y el Arte de los ruidos, y por el que luchamos sin tregua contra
la cobarde prolongación del pasado. Expresionismo
Arquitectónico. El expresionismo en arquitectura es uno de los
movimientos de principios del siglo XX a los que se les había prestado poca
atención a pesar de haber tenido una fuerte influencia en la formación del
Movimiento Moderno. |