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Los moldes serán macizos con un adecuado sistema de fijaciones, que deberá ser
sólido y sencillo de montar y descimbrar, por las dificultades que presentan
estas maniobras, que sólo se pueden hacer desde arriba con ayuda de grúa, lo que
implica un rudo manipuleo. La madera en combinación con el acero, se usa
ampliamente en las vigas de coronamiento de los tablestacados; en este caso, el
moldaje se monta sobre una viga de acero (longuerina), la que a su vez, descansa
sobre unas consolas metálicas apernadas al tablestacado. Las secciones de
moldajes son entonces puestas en servicio, primero, las partes horizontales o
tableros de fondo, en secciones pequeñas con traslapos a media madera, para la
estanquidad y luego los tableros verticales, en secciones de dimensiones
mayores, las juntas se sellan con empaquetaduras de goma blanda. El acero ha
sido extensamente usado en grandes unidades de moldajes prefabricados, con todos
los refuerzos puestos en su lugar. Las tablestacas de acero, son también
efectivamente usadas como moldajes.
El hormigón prefabricado es, en general, el mejor material para moldajes, ya que
combina con éxito, peso, robustez, adherencia. Forma, permanencia y economía.
Tiene la ventaja, de que su adherencia con el hormigón de la obra, será tal, que
pasará a formar parte de la estructura. Los moldajes deberán ser sellados, para
prevenir la fuga de la lechada de cemento. Pesadas lonas, han sido usadas con
mucho éxito para taponar “vías de fuga” o bien, para sellar un fondo demasiado
irregular, sacos de arena pueden ser similarmente empleados. Las perforaciones
de pernos, juntas de secciones de moldajes, etc., deben ser selladas por medio
de “calafateo” que consiste fundamentalmente en introducir a presión, trozos de
lona o de driza enrollados para detener la fuga. También se puede usar para el
calafateo, una pasta de cebo animal con carbón vegetal, revuelto en caliente,
hasta formar una pasta espesa y homogénea, que el buzo aplica a mano o espátula
también en caliente, por lo que se debe bajar cantidad suficiente, que se pueda
aplicar antes del endurecimiento. Algunas veces, el moldaje se deja en el sitio
para proveer una protección adicional al hormigón y eliminar el costo de la
faena submarina de descimbre.
Cuando se trata de hormigonar elementos cilíndricos, se puede usar un moldaje de
madera prensada (cholguán). La técnica a ocupar es la siguiente: Se corta el
manto del cilindro (cholguán), se deja 24 horas sumergido en agua dulce, después
se le aplica el desmoldante. En el ínter tanto, se colocan las armaduras y se
debe prestar especial atención en la colocación de las calugas de separación,
deben quedar sólidamente fijas a la armadura en cantidad tal, de modo que el
moldaje quede firmemente apoyado en las calugas. Se le colocarán listones de
refuerzo al manto del cilindro, en el sentido vertical, para rigidizarlo. En la
colocación del moldaje, se ajusta y se amarra con alambre tortoleado. Debe
quedar firmemente colocado, sin ninguna posibilidad de movimiento. La unión
moldaje-fondo, se tapona con sacos de arena. En la parte superior, se puede
poner un poncho de polietileno de alta densidad. (Fuente de la información: Carlos Enrique Diaz Reyes, Chile) |