|
DISEÑO DE HORMIGONES. El diseño de
hormigones comprende la correcta determinación cuantitativa de los componentes
del mismo. Para ello es que se debe tener especial cuidado en las
características deseadas en el producto final, ya que la dosificación, siendo
como una receta, si se varía la cantidad de alguno de los agregados se obtiene
quizás un producto que perjudique, en forma no pensada, la estructura a
hormigonar.
CALIDAD DE LOS MATERIALES. La calidad de los
materiales es proporcional a la calidad que se espera de la mezcla de hormigón
en la cual se utilizaran. Por ello es que a continuación se muestran los
cuidados que se debe tener a elegir y cuantificar cada elemento que constituirá
la mezcla.
AGREGADOS PÉTREOS. Constituyen la porción
mayor de la dosificación y no ha de contener materias orgánicas, substancias
solubles, películas adheridas, ni elementos blandos, deleznables o susceptibles
de descomposición. Ha de ser químicamente inerte respecto del cemento y
mecánicamente tenaz y adhesivo con la pasta de cemento. Estará constituido por
trozos duros, no absorbentes ni permeables, estables e indivisibles. Su
granulometría será aquella que dé el mínimo de huecos, o sea, la máxima
compacidad. En cuanto a su forma, el ideal para los agregados redondeados es la
esférica y para los agregados angulosos, es la cúbica. Los que tienen formas
laminadas, aplanadas y largas, cilíndricas o formas torcidas, dan mezclas poco
trabajables y con tendencia a causar sedimentación o exudación.
Fundamentalmente, los agregados deberán estar limpios y libres de suciedad o
depósitos de sal, por que lo es deseable, en caso de duda el lavado de los
áridos.
Agua de amasado. Generalmente, deberá tener
la calidad de ser potable y estar libre de turbidez excesiva y materiales
orgánicos. Para una mayor durabilidad, y particularmente en exposiciones en
climas semi-tropicales, se deberá imponer estrictas limitaciones con respecto al
porcentaje aceptable de cloruro de magnesio (1%). Con respecto al uso del agua
de mar, algunos autores lo aceptan, pero con severas limitaciones y recomiendan
un alto contenido de cemento con el fin de incrementar la alcalinidad e inhibir
la corrosión. Toda esta propensión a la corrosión de las armaduras, limita el
uso del agua marina en el hormigón armado y prohíbe su uso en el hormigón
pretensado. Shalón y Raphael, dicen además, que cuando la estructura esté
permanentemente sumergida, la corrosión podría no ocurrir, siempre que exista un
alto pH y un contenido de sal uniforme.
AIRE INCORPORADO. Es esencial para un
hormigón marítimo, ya que permite lograr mayor plasticidad, por la distribución
uniforme del aire en la mezcla, estos esferoides de aire, obran a la vez como un
árido fino y como un sistema de “rodamiento de bolas” que facilitan la movilidad
y acomodamiento del agregado grueso. Los beneficios que se pueden obtener con el
uso del aire incorporado, son: a.- Disminución del contenido de arena en un
volumen absoluto igual al del aire incorporado. b.- Disminución del agua de
amasado, sin pérdida de asentamiento. c.- Mejoría de la trabajabilidad y
disminución de la razón agua cemento. d.- Los glóbulos, se constituyen en una
defensa contra la segregación y exudación, lo que facilita el transporte,
vaciado y da un mejor acabado superficial. Su porcentaje varía de un 4 a 6 %.
Actúan también como válvulas de absorción de presiones internas y como freno a
la penetración salina. (Fuente de la información: Carlos Enrique Diaz Reyes, Chile) |