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El tubo termina en su parte superior en una tolva o un embudo para el vertido
del hormigón. Se usa tolva cuando se está operando con aportaciones
intermitentes de hormigón, Ej. Transporte por cubas. Se usa embudo cuando se
está operando con aportación continua, Ej. Hormigón bombeado. La operación de
hormigonado comprende tres fases: Cebado del tubo; formación del Bulbo y
Vertido. Cebado del tubo: se debe llenar completamente el tubo con hormigón, sin
contacto con el agua que contiene. Para esto pueden imaginarse varios artificios
(hasta el empleo de aire comprimido), pero el más sencillo parece ser, hacer
bajar por el tubo un tapón perdido, que actúe como sello estanco, de modo que la
columna de hormigón baje lentamente, sin contacto con el agua y evitar
segregación por caída libre; o bien, reemplazar el tapón por una cámara de
pelota inflado que se recupera luego de cada cebada. Formación del bulbo: bajo
el empuje del peso de la columna de hormigón fresco, este, por efecto de la
tensión superficial se extiende progresivamente alrededor del tubo, cuyo extremo
inferior no debe estar levantado más de 30cm. del fondo, con el fin de evitar la
segregación y lavado. Luego, bajo el efecto de la resistencia sobre el fondo,
así como por la resistencia en la masa, la superficie toma la forma de una
cúpula, en la que, con el tubo hundido a la profundidad deseada, se forma el
bulbo en la base.
Vertido: en tales condiciones puede realizarse el vertido, desplazando el tubo,
mediante el cabestrante y el puente grúa. El tubo debe estar permanentemente
lleno, realizándose la carga del hormigón regular y continuamente, con el fin de
asegurar que no se descebe, dando lugar a la entrada del agua. El peso del
hormigón contenido en el tubo, debe ser en todo momento, superior al efecto de
la presión del agua en su base. Siempre, se debe contar con la ayuda de buzos
especializados para supervisar la buena ejecución del proceso. Además, esta
faena se debe programar de modo que coincida con la alta marea, para tener la
seguridad de trabajar con mar tranquilo.
Un hormigón tremie bien hecho, puede dar resistencias de 282 (kg/cm2) si su
curado es bueno, no tiene problemas de contracción; el factor que el hormigón
sea puesto en obra baja presión, hace que se logre una alta densidad. Su
adherencia es buena con el acero, roca, madera y otros hormigones, cuando es
puesto bajo agua. Una satisfactoria adherencia mecánica ha sido lograda con
bentonita usada como una especie de soporte o moldaje. Grandes masas de hormigón
y altos rangos de volumen puesto en obra han dado los mejores resultados,
incluso a temperatura ambiente de 3 °C. A continuación se muestra una
dosificación (uso comparativo) para el Grout Tremie. (Fuente de la información: Carlos Enrique Diaz Reyes, Chile) |