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dominan majestuosamente la línea del horizonte de las grandes
ciudades y se han convertido en símbolo de poder económico y de prosperidad
social. A finales del siglo XIX en pocos años se crearon las condiciones
fundamentales para la construcción de rascacielos de centenares de metros de
altura y se resolvieron los complejos problemas técnicos y de estabilidad que
planteaba a arquitectos e ingenieros el nuevo tipo de construcción. Habían de
tenerse en cuenta tanto las medidas de protección contra incendios como los
problemas que implicaba la explotación de los rascacielos. Por muy intensa que
fuera la fascinación estética que estos edificios producían en cuanto obras
maestras de la ingeniería arquitectónica, su construcción no constituía una
finalidad absoluta; todo lo contrario, fueron causas económicas las que
determinaron casi obligadamente el desarrollo en altura progresivamente
creciente de estas construcciones; el encarecimiento del suelo en los centros
económicos norteamericanos en auge obligo a aprovechar cada metro cuadrado de
los solares. Una vez resueltos los problemas técnicos de la construcción de
rascacielos, se activo un movimiento económico en espiral: cuanto mayor era la
efectividad de un solar como consecuencia de la altura cada vez mayor de los
rascacielos, mas gigantescas eran las sumas alcanzadas en el mercado de los
solares.
Junto con la palpitante metrópoli económica que era Nueva York, fue sobre todo
Chicago la ciudad que centralizo este nuevo movimiento arquitectónico. El
devastador incendio de los días de octubre de 1871 asolo amplias extensiones de
la ciudad. Sin embargo, aunque sus consecuencias fueron terribles, las enormes
llamas fueron en cierta medida el incendio inicial que puso en marcha la
reconstrucción de una ciudad nueva y moderna, cuyos componentes emblemáticos mas
importantes habrían de ser los rascacielos, que piso a piso se perdían en las
alturas. Así se construyeron sorprendentemente pronto edificios altos como el
MARSHALL FIELD WHOLESALE STORE de Chicago, utilizando en la fachada el arco de
medio punto, obra de HENRY HOBSON RICHARDSON (1887), o la primera estructura de
acero, el HOME INSURANCE BUILDING, que WILLIAM LE BARON JENNEY construyó también
en Chicago (1885). Junto con ellos LOUIS SULLIVAN fue el protagonista de la era
norteamericana de los edificios altos de aquella época y el representante más
destacados de la Escuela de Chicago, designación que incluye a los arquitectos
más importantes del nuevo Chicago. Aunque Sullivan adorno parcialmente sus
edificios con decoración ornamental, coincidiendo con el cambio de siglo formuló
una idea capital de la arquitectura moderna con la rigurosa articulación
reticular de las fachadas de sus edificios altos. Por la forma oblonga de sus
ventanas y por el efecto adicional de los finos listeles que enmarcaban cada eje
de ventanas, la fachada del GUARATY BUILDING DE BUFFALO (1895) parecía lanzarse
hacia el cielo. Por el contrario en el CARSON, PIRIE & SCOTT de Chicago (1904)
Sullivan logro un equilibrio pleno de tensión entre los elementos horizontales y
los verticales. Mientras los elementos arquitectónicos de las fachadas de los
almacenes formaban una retícula constituida por series horizontales, la solución
redondeada de las esquinas acentuaba la verticalidad. (Fuente de la
información: Flavio Gorelik Zonis, Argentina) |