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Para la instalación del equipo, se deberá preparar una tarima aproximadamente de
1m., de altura para situar la amasadora; a un costado se acopiarán las bolsas de
cemento y aditivos y al otro costado se colocará un plano inclinado, para la
llegada de la arena, la que estará acopiada a una distancia conveniente; el
suministro de agua, también deberá estar previsto. Junto a la tarima y debajo de
la amasadora, deberá instalarse la bomba, esta instalación deberá estar
equidistante de todas las lanzas a inyectar. Siguiendo este proceso, previamente
el agregado grueso es colocado bajo el agua, bien compactado, preferiblemente
llenando todos los confines de un elemento estructural, en moldaje o una cavidad
a reparar. El agregado deberá estar rigurosamente limpio y saturado con agua
potable y se cuidará especialmente que quede bien apretado dentro del moldaje.
Luego son insertadas las lanzas de inyección, generalmente, se ponen antes de la
colocación del agregado o también, son fijadas al moldaje o a un refuerzo
especial. En el caso de colocar las lanzas horizontales se ponen a través de
perforaciones o troneras, hechas previamente en el moldaje, para lo que se
deberá contar con tapones de madera para sellar la tronera, luego de la
inyección. Enseguida, el mortero activado es bombeado a través de las mangueras
y lanzas y rellena todos los intersticios, y huecos del esqueleto de áridos
gruesos, colocado previamente. Siempre la inyección, es comenzada por las lanzas
del fondo, en el caso de obras verticales y por la lanza del centro, en obras
horizontales. La inyección no deberá detenerse y se continuará hasta que el
mortero aparezca por la lanza siguiente (verticales) o hasta que el mortero
“reviente” o borbotee en la superficie de los áridos en el caso de las obras
horizontales. Luego, la lanza deberá ser extraída, la tronera sellada con el
tapón y la inyección continuada en la lanza siguiente. El proceso es continuado
hasta que la grieta o moldaje, esté completamente lleno.
Distribución de las lanzas. La distribución
entre las lanzas deberá ser levemente mayor que el espesor o profundidad del
miembro a inyectar, para asegurar que la cara superior de la masa del mortero,
alcance la cara opuesta o fondo del miembro, antes que alcance o desborde la
siguiente lanza. Es decir, si el espesor o profundidad, tiene un valor “D” la
distancia entre lanzas deberá ser un poco mayor a “D” (1,1 a 1,2D). En caso de
inyectar cavernas, se deberá sondear el área con un martillo para obtener una
estimación de su tamaño. Luego, se perforará la primera tronera de inyección, a
una distancia conveniente del borde y las troneras adicionales a una distancia
levemente mayor, que la distancia de la primera lanza al borde de la caverna,
con el fin de asegurar que la cara superior del mortero en inyección, alcance y
llene el borde, antes de que alcance la siguiente lanza. La más importante
precaución, es la de evitar la presencia de agregados finos en los gruesos, ya
que al perderse la granulometría discontinua; se crea la tendencia a impedir una
buena penetración del mortero; estos finos se originan de la abrasión del
agregado grueso durante su manipulación y se depositan en el fondo de los
recipientes de transporte. Es igualmente importante que el lugar de acopio de
los agregados, esté limpio y libre de mugre, sal, aceite u otros contaminantes.
El mortero deberá ser bombeado inmediatamente después de la colocación y el
agregado deberá ser protegido en lo posible, contra cualquier contaminante,
entre el tiempo de colocación y de inyección, que deberá ser lo más breve
posible. (Fuente de la información: Carlos Enrique Diaz Reyes, Chile) |