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Arquitectura en Italia.
“Ser arquitecto en Italia requiere de mucho esfuerzo y trabajo para
lograr tener éxito, pero el sacrificio es aún mayor si ese arquitecto es
extranjero”. El planteamiento pertenece a la arquitecta dominicana Wanda Bretón,
quien lleva más de 10 años trabajando en la restauración de importantes obras de
arte en ese país europeo. Los extranjeros que llegan a Italia se encuentran con
la premisa de que los títulos de estudios obtenidos fuera de la Unión Europea no
son reconocidos. A esto se suma que las obras públicas y de importancia son
comisionadas luego de un concurso, en el que participan importantes estudios de
arquitectura nacional e internacional, según cuenta Bretón. Dice también que los
arquitectos profesionales deben pelear las plazas de trabajo a los Geometras,
unos técnicos que en muchas ocasiones sustituyen al arquitecto. “Creo que en la
República Dominicana los arquitectos tienen la posibilidad de trabajar
tranquilamente gracias a la libertad que tienen de llevar a cabo sus ideas, pero
en Europa las leyes de construcción, ambientales y urbanísticas, muchas veces
relegan a los profesionales”.
Pese a las dificultades, Bretón ha logrado colarse y abrirse paso en Italia, no
sin antes haber pasado por amplios estudios sobre restauración de pinturas al
fresco, materiales lapídeos, restauración de muebles antiguos, química, gráficas
computarizadas, así como haber participado en diversos congresos y cursos
especializados. A estos conocimientos le precede un título de Arquitectura
obtenido en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), en 1990. Además de
los estudios, Bretón contó con la fortuna de poder trabajar en el taller de
restauración de su esposo, Diego Voltolini, en Mantova, una pequeña ciudad
lombarca en el norte de Italia, muy importante desde el punto de vista
histórico. Allí realizó sus primeros trabajos, consistentes en el diseño gráfico
del Cornisamento de madera decorado en Sabbioneta, trabajo que realizó junto a
la también arquitecta dominicana Sairi Pichardo.
Luego a la arquitecta le tocó trabajar en el levantamiento, elaboración y
conservación de varios coros, como son el Coro de la Iglesia Di San Benedetto,
en provincia de Mantova, el de la Iglesia de San Francesco, en Brescia, otra
ciudad Lombarda, y el de la iglesia de Santa Barbara en el Palazzo Ducale de
Mantova. En la actualidad, la dominicana trabaja en el levantamiento y estado de
conservación de los cincos techos artesonados policromos y dorados del
Apartamento de Guglielmo del Palacio Ducal, que fue la residencia de los Gonzaga.
También en la restauración del portón de ingreso de la iglesia de Santa Andrea,
en Mantova. Pero la obra más importante en el aval de la arquitecta fue el
retablo de los Santos Protectores, obra de Bartolomeo y Antonio Vivarini,
pintores venecianos de la segunda mitad del 400. Autora:
Tania Molina. Colaborado por:
Rocio Isabelle Jimenez. |