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Para ser contratados por un cliente nos tienen que elegir entre miles de
empresas y profesionales que ofrecen servicios similares o mejores que los
nuestros. Esto nos sucede a la hora de ejercer la profesión libremente (habría
que preguntarse libre de qué), pero también nos sucede en el campo laboral si
pretendemos "emplearnos" al servicio de una empresa o de otro profesional.
Entonces, tengo que vender, y maldigo la hora en que tengo que salir a ofrecer
mi capacidad, porque me veo obligado a "dar examen" ante una persona con más
poder económico o administrativo que yo. Además a mí me gusta dibujar, o
proyectar o dirigir obras, pero no me gusta vender. Debo advertirles entonces lo
siguiente, lo que necesitamos para vivir no es trabajo, sino dinero. El trabajo
es una manera legal de conseguir dinero... hay otras (casarse con un
millonario/a). Si no sabemos vender nuestros servicios trabajaremos mucho toda
la vida pero por muy poco dinero, seremos pobres y felices o lo que es peor
pobres e infelices. Entonces aprender a vender nuestros servicios profesionales
y terminar de una vez de chillar como criaturas diciendo que "vender no nos
gusta", porque en realidad a nadie le interesa si nos gusta o no, es más...
muchos se ponen contentos con dicha afirmación. Un profesional que no sabe
vender sus servicios es como un almacén cerrado, podrá estar lleno de fabulosos
productos pero nadie puede siquiera enterarse. Entonces vamos a hablar de venta,
de como vender servicios profesionales en un mercado como el nuestro, altamente
competitivo. A los honorarios profesionales los llamaremos "retribución
profesional" o simplemente "precio de los servicios". Nuestros estudios
profesionales serán llamados en esta nota, "empresas de arquitectura". (Colaborador del articulo:
Arq. Miguel Ortemberg) |