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con toques de rojo, plata, gris, malva, negro y blanco sobre
fondo de oro. En la gran mezquita Ummayad, finalizada a principios del siglo
VIII, hay mosaicos en el interior y el exterior del edificio con motivos de
flores, árboles y edificios así como de una ciudad imaginaria. Después de un
periodo de declive, el mosaico renació en el 971 en la gran mezquita de Córdoba,
cuando llegan los artistas bizantinos para formar a los artistas árabes. En el
siglo XIII los turcos Selyúcidas de Asia Menor desarrollaron una técnica propia
con tejas vidriadas. Estos mosaicos, de color turquesa, amarillo, verde y blanco
sobre un fondo azul cobalto, están colocados formando dibujos geométricos e
inscripciones en árabe. Véase Arquitectura y arte islámicas.
Mosaicos normandos en Sicilia: En Palermo (Sicilia)
los reyes normandos del siglo XII mandaron instalar mosaicos en la catedral, la
capilla palatina, la Martorana, el palacio real y el palacio de Zisa. Los
mosaicos normandos que cubren las paredes interiores de las grandes iglesias de
Cefalú (1148 y posterior) y Monreale (1180-1190) presentan escenas bíblicas e
impresionantes figuras de Cristo y de los santos (en vidrio y piedra de vivos
colores sobre fondo de oro). Mosaicos italianos:
En Venecia los mosaicos de San Marcos abarcan varios siglos (siglo XIII los del
crucero, siglo XIV los del baptisterio y siglo XVII los diseños barrocos de toda
la basílica). Roma es una ciudad rica en mosaicos de diferentes periodos, entre
ellos los de las iglesias de Santa Maria in Trastevere (1130-1143) y las
basílicas de San Pablo Extramuros (1218), San Juan de Letrán (1291) y Santa
María la Mayor (1295). Mosaicos en miniatura:
Los mosaicos para piezas cotidianas o en miniatura se encuentran entre los
objetos bizantinos mas apreciados. Están compuestos por teselas diminutas y se
colocan, por lo general, sobre una capa de cera o de resina de cera en paneles
de madera. Existen dos ejemplos notables que son el icono de san Juan Crisóstomo
y la Masacre de los cuarenta mártires, ambos del siglo XIV en Constantinopla (Dumbarton
Oaks Collection, Washington). Mosaicos occidentales
posteriores: En el renacimiento los talleres de mosaicos, que se
encontraban en Venecia y Roma, utilizaban una técnica que imitaba a la pintura
ilusionista a escala gigantesca, como en los mosaicos de la cúpula de la
catedral de San Pedro en Roma (iniciados en 1576). Durante el siglo XIX la
técnica del mosaico resurgió, abriéndose talleres en Italia, Francia, Inglaterra
y Rusia. Las obras, que imitaban estilos ilusionistas anteriores, eran
realizadas principalmente por artesanos italianos formados en la reproducción de
cuadros mediante el uso de teselas. En la actualidad una serie de artistas han
revitalizado la decoración con mosaicos. Cabe destacar la técnica utilizada por
algunos muralistas mexicanos como Juan O'Gorman, quien realizó murales con
mosaicos (fragmentos de cantera y cristal) en numerosas obras. La más famosa es
la de la Biblioteca Central de la Universidad Nacional Autónoma de México, mural
que concluyó en 1953. Por otro lado, el arquitecto español Antoni Gaudí utilizó
el mosaico como elemento decorativo en algunas de sus obras, como el parque
Güell de Barcelona.
MOSAICOS DE LA AMÉRICA PREHISPÁNICA. Los
indígenas americanos de Mesoamérica desarrollaron una técnica propia para
decorar máscaras, escudos, empuñaduras de cuchillos, espejos, figuras de
animales y estatuillas. Las piezas de turquesa, hueso y concha eran cortadas en
pequeños trozos que se pulían y se colocaban con una resina vegetal en
superficies, por lo general, de madera o barro. Este tipo de mosaicos se puede
contemplar en el Museum of Mankind de Londres, en el Museo Nacional de
Antropología de la ciudad de México y en el Museo de los Indios Americanos de
Nueva York. Véase Arte y arquitectura precolombinas. (Fuente de la información:
Ruben, España. ) |