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La combinación de las distintas piezas prefabricadas junto con la tierra
compactada y las armaduras refuerzo dan como resultado un sistema
estructuralmente resistente y estable debido a su gran peso propio. Estos muros
pueden estar construidos con bermas, de forma escalonada. La ocupación requerida
por este tipo de muro, que va a depender de las características geotécnicas del
relleno, es muy superior a la que necesitan los muros de pantalla y
contrafuerte. El principal uso de estos muros son los de sostenimiento o
contención de tierras.
Muro celular verde. Son muros de piezas
prefabricadas, con forma de celdas, constituyendo una estructura celular de
contención, reforzándose el trasdós o relleno mediante un geotextil. Estas
piezas se encajan entre sí gracias a unas muescas o ranuras dispuestas a tal
modo. El montaje entre ellas se realiza normalmente en seco, es decir, sin
necesidad de mortero. Este sistema formará muros de contención con alturas
superiores a los 10 metros, capaz de soportar empujes importantes de tierras.
Muro de bloques aligerados. Son muros cuyo
paramento exterior está formado por bloques aligerados prefabricados de hormigón
unidos entre sí mediante pernos, sin cama de mortero, y de donde parte el
refuerzo del terreno mediante un geotextil. Estas unidades celulares no llevan
vegetación en el paramento exterior. Estas piezas van unidas entre sí, sin
mortero, gracias a la propia geometría de la pieza o a la ayuda de otros
elementos auxiliares. Se pueden llegar a alcanzar altas máximas de doce metros.
Muro jardinera. Son muros cuyo paramento
exterior está compuesto por módulos prefabricados de hormigón a modo de
jardinera. El muro tiene una flexibilidad que le permite adaptarse a los
asientos diferenciales que puedan producirse. La altura máxima a la que pueden
llegar es unos quince metros.
Muros de escamas prefabricadas de hormigón.
Se le define como el muro cuyo paramento exterior está constituido por unas
escamas prefabricadas de hormigón, que encajonadas unas con otras, forman una
superficie vertical y continua, que va unida a las armaduras de refuerzo. El
muro de tierra reforzada se puede adaptar a pequeños asentamientos que sufra el
terreno; esto es debido a que cada escama del muro se comporta individualmente,
siendo capaz de moverse ligeramente sin que se produzcan tensiones en las juntas
de las escamas adyacentes. A este tipo de muro se le conoce tradicionalmente
como “muro de tierra armada”. Actualmente se estan utilizando nuevos tipos de
materiales de refuerzo, mucho más fáciles de manejar que las tradicionales tiras
de acero. Estos nuevos productos, normalmente geotextiles, tienen
propiedades resistentes contra la corrosión y son fáciles de transportar debido
a su volumen y peso. (Fuente de la información: Estevan de Jesus,
Rep. Dom.) |