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Museo Judío en Berlín
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El Museo Judío, perteneciente al Museo de Berlín -en Alemania-, muestra a través
de obras artísticas y objetos de la vida cotidiana, la historia de los judíos
que viven y vivieron en Alemania durante los últimos dos mil años. El edificio
que alberga el museo está diseñado por el
arquitecto
polaco Daniel Libeskind y fue inaugurado en 1999.
El inmueble tiene fachada metálica, ventanas con caprichosas formas y
orientaciones, y la planta con forma de rayo. La idea principal que transmite el
edificio es el vacío que han dejado los judíos berlineses desaparecidos durante
el Holocausto Nazi -la Torre del Holocausto y el Jardín del Exilio son otras dos
construcciones. Daniel Libeskind (1946) es un arquitecto que nació en Polonia y
más tarde emigró a los Estados Unidos. Hizo muchos diseños y dibujos, y es un
diseñador de primer orden. La IBA fue una Exposición de Arquitectura Construida,
celebrada en Berlín, en la que se construyeron edificios modernos junto al Muro
de Berlín. Es entonces cuando se crea el concepto de “manzana postmoderna”, con
la aparición de construcciones posmodernistas que se oponen a la estructura
historicista de muchas calles de Berlín.
La Exposición de la “Deconstrucción” de 1982, sirvió a Libeskind para mostrar su
trabajo suyo y darse a conocer. El concurso para el Museo Judío en el Museo de
Berlín se celebró en el año 1989 -poco después de celebrarse cayó el Muro de
Berlín, comenzando así la reunificación alemana-. Este concurso lo ganó
Libeskind cuando aún no gozaba de la popularidad. La construcción del
museo comenzó en 1993, y estaba prevista que finalizase en 1995, pero se retrasó
y se inauguró en 1999. Libeskind plasma en el edificio la importancia en la
historia de Berlín de la historia de los judíos. La segunda idea que transmite
es la necesidad de integrar física e intelectualmente el significado del
Holocausto en la conciencia de Berlín. El arquitecto plasma la idea de que sólo
a través del reconocimiento de la vida judía puede tener un futuro en la
historia de Berlín.
La propuesta que Libeskind se resume en la expresión “El vacío y la ausencia”,
la cual es la consecuencia de la desaparición de muchos ciudadanos. La sensación
de vacío es de donde surge el proyecto; y “Entre líneas” es el lema del mismo.
Un dato curioso: Después de finalizada la construcción del edificio, éste estuvo
cerrado durante mucho tiempo porque los miembros de la fundación que lo gestiona
no se ponían de acuerdo en qué cosas tenía que mostrar el museo. Sin embargo,
gracias a la iniciativa popular se abrió al público cuando todavía estaba vacío.
La afluencia de visitantes fue enorme y se convirtió en uno de los primeros
museos de la historia que se abre para mostrar sólo la arquitectura. [Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com].
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