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Por un lado, uno de los grandes logros alcanzados con la aplicación de estas
tecnologías está en la facilitación del acceso a las colecciones completas para
el usuario. Está claro que el museo pretende promover el conocimiento y que el
conocimiento despierta interés, de este modo para el visitante que ya conoce y
entiende, al menos de forma parcial, lo que el museo expone, su interés crece,
afectando a la institución desde la base. El público está preparado, por su
deseo de saber, para conocer la historia, la colección completa, archivos y
bibliotecas del museo, en resumidas cuentas, todo aquello que el museo no puede
facilitarle por las vías de comunicación tradicionales. A fin de cuentas sabemos
que los museos se han ido convirtiendo en muchos casos en depósitos de obras y
documentos que son físicamente imposibles de facilitar a un público amplio
(sabemos que muchos de ellos tan solo llegan a exponer el 5% de lo que
contienen). A lo restante, lo no expuesto, tan solo accede, por lo común, el
visitante más especializado: investigadores, profesores...
Tradicionalmente la transmisión de estos datos no expuestos se ha realizado por
medio de publicaciones, dossieres, correspondencia... y por lo tanto no se hace
de modo fluido y tampoco alcanza al gran público. Aquí intervienen estas nuevas
tecnologías de las que hablábamos, como medio de “socialización de la
información”, puesto que su alcance es mayor y las áreas sociales que abarca son
más diversas y amplias. Internet en concreto, permite conocer al completo
algunas instituciones, así como su obra, historia, arquitectura, actividades que
promueve, becas... Hay que tener en cuenta que los expertos hablan de que el
actual Internet se encuentra aún en un estado embrionario por lo que podemos
afirmar que su aportación a la comunicación entre el museo y el público no ha
hecho más que empezar. También es muy común encontrarnos en el mercado con CD-Roms
que permiten “vistas virtuales” a los museos u ofrecen datos sobre la colección
integra o la historia de la institución. Ambos factores tenemos que inscribirlos
dentro de una política de mercado que permite dar a conocer la imagen del museo
además de esa otra función informativa.
Por otra parte la informática se ha ido convirtiendo en una parte fundamental
dentro de la gestión y administración de los museos siendo soporte de bases de
datos, índices, copias de seguridad... Finalmente tenemos que hablar de los
sistemas informáticos que están al servicio del público dentro el recorrido que
suele realizar en el interior del museo; este es un sistema muy “explotado” por
los museos didácticos pues sirve para proporcionar información de un modo
interactivo, ya sea mediante “juegos” o simples accesos a las bases de datos.
Estos medios audiovisuales, que también pueden adoptar la forma de proyecciones
acústicas o visuales, se adaptan además a las normas del lenguaje de todos los
sistemas de comunicación siendo tal vez más gráfico al acompañar la palabra con
animaciones y gráficos. (Colaborador del articulo: Yayi, España) |