|
Para alcanzar esto es necesario lograr un diseño donde se use
la mínima energía para producir la iluminación con los parámetros requeridos de
visibilidad o de espectacularidad de la instalación y que ésta funcione el
tiempo para el cual fue diseñado. Es factible incorporar sistemas automáticos de
controles de niveles de iluminación unido al uso de la iluminación natural, el
uso de lámparas de alta eficiencia, luminarias con ópticas adecuadas, balastros
de alta frecuencia, etc. Finalmente el diseño debe considerar la necesidad de
minimizar los niveles de iluminación para las labores de limpieza y seguridad en
la instalación.
El mantenimiento contempla las labores de limpieza y reposición de las lámparas
y equipos defectuosos. Como el flujo de las lámparas se reduce con el tiempo
hasta llegar al tiempo útil de vida, es importante el uso, donde el acceso sea
difícil, de lámparas adecuadas con un funcionamiento más prolongado. Este
aspecto también debe aplicarse a las ventanas y tragaluces que están en la misma
situación. Todo lo anterior debe ser previsto por el diseñador de iluminación en
conjunto con el equipo de mantenimiento de la instalación responsable de
mantener el diseño inicialmente concebido.
El costo capital de una instalación de este tipo es considerado alto, variando
en dependencia de la complejidad y calidad del equipamiento. También son
considerados altos los costos de operación que incluyen la energía, el
mantenimiento y la reposición de equipos y lámparas, que pudiera optimizarse
cumpliendo los puntos anteriormente explicados.
Conclusiones.
La luz natural es considerada por los artistas como la fuente luminosa más
apropiada para dar justicia a los colores, así como a las formas. Es por esta
razón que, después de decenios, la utilización de la luz natural juega un rol
principal en los museos, las galerías de arte y otros lugares de exposición. En
proyectos de este tipo, cuando se trata de aplicar la técnica de iluminación a
las obras de arte no existe en la actualidad praxis de métodos ó normas que no
sean algunas recomendaciones dadas por el ICOM o las sugerencias que hacen la
IES y CIE, útiles para evitar efectos perjudiciales en las obras. Cualquiera sea
la fuente de luz seleccionada, deben establecerse las medidas de protección
contra los factores que deterioran y disminuyen la conservación de las obras. De
vital importancia es el adecuado mantenimiento y reposición de las lámparas para
asegurar la continuidad del criterio inicial de diseño, aspecto que debe ser
concebido desde un principio y mantenido por el personal destinado a estas
funciones. (Fuente de la información: Ing. Alexis Alvarez Rodríguez.
"Inversiones Bellas Artes") |