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Factores que definen el confort
visual de la instalación. Calidad de
la luz. Temperatura de color: Es un parámetro que se especifica en
las lámparas, que se mide en Kelvin, y se refiere a la apariencia o tonalidad de
la luz que emite la fuente luminosa, es decir, le otorga un aspecto “cálido” o
“frío” a la obra. En el caso de las pinturas, debe lograrse que esta temperatura
se aproxime lo más posible a la original empleada por el artista. |
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Indice de reproducción cromática (Ra):
Es el parámetro sobre la base del cual se diferencian las distintas
fuentes luminosas y que considera la naturaleza de su aspecto cromático y la
saturación de los colores, para poder reproducir fielmente los colores de los
objetos. El Ra se mide en una escala de 0 a 100.
Deslumbramiento. Es el parámetro más complicado y que necesita de un
mayor tiempo de trabajo, porque debe estudiarse en función del confort visual.
Se manifiesta de forma directa, cuando el ojo ve la fuente luminosa, o
reflejada, cuando la luz se refleja sobre una superficie.
Está dado fundamentalmente por dos aspectos: Reflexión, Contraste,
Reflexión: Este llega a causar distracción y en casos extremos obliga a cambiar
la vista del objeto exhibido. En el momento de colocación de las obras, se debe
ser muy cuidadoso en los elementos de superficies lisas y reflectantes o
excesivamente claras, que no estén por encima de la altura de la cabeza o en su
ubicación tengan un ángulo de posicionamiento que creen tales afectaciones.
Contraste: Se da fundamentalmente por
sobre-iluminaciones de las obras con fuentes focalizadas, que crean valores
altos de iluminación del cuadro con respecto al entorno que lo rodea y crea los
efectos de sombra que tanto deterioran la buena imagen de un proyecto.
Iluminancia o nivel de iluminación. Aspecto
anteriormente explicado. Tipos de montaje expositivo:
Montaje fijo, Montaje temporal. El primero es el que se enriquece diariamente y
el cual se ha desarrollado durante años, llegando a necesidades permanentes que
aumenten el factor de conservación. El uso de elementos ópticos, filtros que
protejan las obras contra las radiaciones dañinas, el uso de sistemas de
acondicionamiento de aire con niveles controlados de humedad y temperatura,
limitación de valores de iluminancia, son recursos a utilizar para aumentar el
factor de conservación.
Ambiente en que fue creada la obra. Esta
valoración es una de las más complejas, porque requiere de un conocimiento
adicional y más profundo del material a iluminar. Es donde se demuestra la
enorme importancia de la fusión museógrafo – proyectista luminotécnico. Las
obras varían en sus concepciones de colores, tonalidades y de ambiente luminoso
a medida que el tiempo ha transcurrido. Cada país y época aporta sus
características que las diferencian del resto.
Arquitectura y espacio. El diseñador de
instalaciones de iluminación debe ser capaz de enfrentarse al reto que significa
satisfacer los intereses tanto del conservador, que quiere que sus colecciones y
objetos sean correctamente “leídos”, y del arquitecto preocupado por los
espacios. Esto puede complicarse aun más cuando se trata de edificios que han
sido concebidos para otros usos y que disponen de un entorno arquitectónico
competitivo con las exposiciones. Todo lo anterior depende de las alturas de los
techos, la presencia o no de ventanas y tragaluces, es decir, de las condiciones
espaciales de la edificación y además de la concepción visual del arquitecto.(Fuente
de la información: Ing. Alexis Alvarez Rodríguez. "Inversiones Bellas
Artes") |