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Museu del Modernisme Catala.
El Museu del Modernisme Català (MMCAT) abrirá el 20 de marzo, en el 48 de la
calle Balmes de Barcelona, como complemento a la arquitectura modernista y
dentro de la Ruta del Modernisme que confeccionó el ayuntamiento. "Esta es la
primera y única aportación" que recibe el
museo de cualquier administración, aseguró su
creador, Francisco Pinós --que también dirige la galería de arte Gothsland--, ya
que ni tienen ni quieren subvenciones. La entrada cuesta 10 euros porque "la
finalidad no es ganar dinero, pero tampoco perder", y se podrá visitar cada día
excepto los domingos por la tarde.
En un edificio proyectado por Enric Sagnier entre 1902 y 1904 y que inicialmente
fue un almacén de distribución de la empresa textil Fabra & Coats, a principios
de los 80 lo adquirieron como almacén. Ahora, museizado, consta de una planta
superior (mobiliario) y una inferior (pintura y escultura). A pie de calle se
muestra mobiliario hecho por Antoni Gaudí para las casas Batlló y Calvet, unos
espejos de marco dorado creados junto a Josep Maria Jujol y una cruz de roble
que Pinós le compró directamente a una familiar de Batlló. Hay mobiliario tan
singular como un paraviento de Francesc Vidal hecho con la técnica del 'cloisonné',
consistente en bolitas de cristal de colores que forman motivos florales y de
los que se conservan muy pocos, por su delicadeza.
Con una colección de 350 piezas --200 de las cuales están expuestas--, Pinós no
cierra la puerta a hacer nuevas adquisiciones, ya que todavía hay muchas
familias que tienen obras modernistas. "Afortunadamente estamos en un país muy
conservador", precisó Pinós, pese a que admite que la guerra acabó con muchas,
otras simplemente acabaron en la basura y otras son "imposibles" de comprar
porque sus propietarios "no se quieren deshacer de ellas a ningún precio".
EL JARRÓN MÁS PRECIADO
Aunque Pinós se resistió a señalar una pieza como preferida, su esposa y también
coleccionista, Maria Guirao, escogió 'Tutor y Pupila', un mosaico de 'trencadís',
de los primeros que adquirieron, y un jarrón decorativo de Eusebi Arnau
--arquitecto que intervino en el Palau de la Música y el Hospital de Sant Pau--
que estaba en la casa donde actualmente se encuentra la Fundació Godia y que
incluso Maria Aurèlia Capmany, cuando era concejal, quiso adquirir para el
Ayuntamiento de Barcelona.
Tras este jarrón hay una espectacular vidriera de Joaquim Mir y una de las siete
copias de 'El desconsol', de Josep Llimona, de las que también hay una copia en
el Museo de El Prado, el Museu Nacional d'Art de Catalunya (Mnac) y cuatro en
manos privadas --la del Parque de la Ciutadella es una réplica, especificó uno
de los hijos del coleccionista--. Tras 45 esculturas de Lambert Escaler se
muestran casi alfabéticamente por autores las piezas de pintura. La adquisición
más reciente es una de Ferran Borrell, 'La primera faena', que recrea una escena
típica de la burguesía catalana de la época y que, curiosamente, el mobiliario
que en ella aparece se guardaba todavía en la casa donde estaba expuesta. [ Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com ].
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