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Racionalismo
ecléctico y vivienda. Como resultado de la consolidación
democrática y económica, y de la promoción de importantes obras de equipamiento
público, por un lado, y de la etapa de reflexión y superación de la crisis de la
modernidad, por otro, se produce en esta época una gran riqueza arquitectónica .
La tradición racionalista de la arquitectura moderna se vio consolidada en
España después de esta crisis, de un modo ecléctico, poco uniforme, con
contenidos de carácter diverso que dividen este racionalismo en tendencias
diferentes. Puede decirse que hay una- incluso varias- por cada autor.

El Museo Nacional de arte Romano de Mérida, de Rafael Moneo, señala uno de los
extremos en cuanto a la inspiración en la historia y muy debida en este caso a
la índole del tema . Señala también una de las obras maestras de la década, el
Velódromo de Horta en Barcelona de Boneley Ríus; el
Palacio de Congresos de Castilla y León en
Salamanca, de Navarro Baldweg, y la Estación de Santa Justa en Sevilla, de Ortiz
y Cruz son obras maestras que definen una posición más central y bastante
representativa. Obras como las de Viaplana y Piñon, Bayón o Perea, señalan otro
extremo más alejado de la Historia y que en buena medida se salen de la
clasificación racionalista aquí indicada. El racionalismo ecléctico queda
definido por la importancia de la construcción material, la cualificación del
lugar y una cierta sobriedad figurativa, que representan la arquitectura
española en la década en que fue internacionalmente conocida. La arquitectura
española en esta década prodigiosa puede ser leída como una peculiar respuesta a
la crisis general. Se pueden destacar de este período, al menos, tres
características destacables:
El exagerado interés por las operaciones de reutilización de los edificios
históricos.
El movimiento ascendente en la escala de los problemas abordados por la
arquitectura pública, pasándose cada vez a proyectos de mayores dimensiones, en
áreas más periféricas y menos consolidadas urbanísticamente.
La nueva situación que se caracteriza por la incorporación de lenguajes
procedentes de la tradición privada hacia la creación de la dimensión pública y
representativa de la arquitectura.
Se manifiesta sobre todo un esfuerzo por captar el significado de lo público,
sobre todo a través de los grandes espacios- interiores y exteriores- combinando
este problema de escala con los detalles y la atención a los acabados.
Colaborado por Tomas del Corso, para
www.arqhys.com
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