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- En una completa oscuridad, cargue la película en la espiral con las manos
completamente secas y sin tocar para nada la superficie de la emulsión,
manejándola sólo por los bordes. Cierre el tanque.
- Encienda la luz y meta el tanque cargado en agua caliente, junto con las
soluciones. Una vez alcanzada la temperatura para la primera solución (dentro
del margen de +- 1/4 º C normalmente tolerado), viértala en el tanque.
- Golpee suavemente el tanque contra la mesa para eliminar las burbujas y
conecte el reloj. Agite siguiendo las instrucciones. Mientras no se agite, el
tanque debe permanecer en la cubeta para mantener la temperatura correcta.
- Al terminar el tiempo vierta el revelador. En algunos procesos podrá
reutilizarlo, mientras que en otros tendrá que tirarlo (hay veces que es
necesario neutralizar los compuestos antes de echarlos por el desagüe).
- Siga las secuencias de las diferentes soluciones. Si la película es inversible,
las instrucciones pueden indicar un velado a la luz tras el empleo de la primera
o la segunda solución, o bien un velado químico.
- Las películas inversibles precisan un segundo revelado tras el velado. Tanto
los negativos como las diapositivas tienen una fase de blanqueo en la que se
elimina la imagen de plata antes de fijar y lavar.
- Lave la película en varias aguas o bien conectando un tubo de goma
directamente al tanque. Las películas en color suelen precisar un baño final de
estabilización tras el lavado, para hacer la imagen permanente por completo.
- Por último, cuelgue la película a secar en un sitio sin polvo, a ser posible
en un armario especial. La película negativa tendrá un tono naranja, que
compensa ciertas deficiencias en el rendimiento de color de los pigmentos.
(Colaborador del articulo:
Lluvia Velandia
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