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Según la cosmovisión de mundo romana, la tierra estaba cubierta con una cúpula
celeste, de allí que el Panteón prentendía simbolizar este universo; el edificio
se convierte así en un imago mundi. Se cree que el arquitecto fue Apolodoro de
Damasco, pero el emperador Adriano habría intervenido, también como proyectista.
El muro que sustenta el edificio es una espléndida obra de argamasa, que en su
base, donde el muro alcanza los 6 metros de espesor, se mezcla con el resistente
basalto volcánico, mientras que en la cúpula se aligera con el empleo de piedra
pómez, llegando en su parte superior a tener “apenas 1.5 metros de espesor. La
cúpula se apoya en un tambor cilíndrico, siendo su altura igual a su diámetro,
se puede construir, por lo tanto, al interior del edificio, una esfera virtual
de 43,4 metros de diámetro. La única fuente de luz natural, es la proporcionada
por el oculus, una abertura redonda en el ápice de la cúpula de 9,1 metros de
diámetro. Su haz luminoso resbala suavemente sobre el mármol del piso y va
ascendiendo lentamente por el muro, marcando inexorablemente los ciclos solares,
como un gigantesco reloj de sol, convirtiéndose en un verdadero axis mundi. Este
edificio se ha conservado casi intacto hasta el día de hoy, debido a que, en el
año 609 fue consagrado como iglesia católica, con el nombre de Santa María de
los Mártires. Originalmente la rotonda del Panteón quedaba oculta por otros
edificios, por lo que no se veía desde el foro que lo antecede, quizás la
ortodoxia romana le costara admitir tanta innovación y no es de extrañar, por lo
tanto, que el edificio esté antecedido por un tradicional y monumental, pórtico
helenístico, de orden corintio.
En su interior el edificio estaba revestido de mármol, granito y pórfido traídos
a Roma, desde todas partes del Imperio. El Panteón es tal vez el mejor ejemplo
de los logros obtenidos por la arquitectura romana. “En él se explota al máximo
las posibilidades de la argamasa romana; el edificio define, sencilla pero
poderosamente, una nítida geometría capaz de asumir significados universales y
cósmicos, a una escala que evoca una admiración reverente. Es ilustrativo sobre
lo avanzado de las técnicas constructivas empleadas y el alto grado de
organización alcanzado, como en la construcción de encofrados, en la
coordinación de la circulación de los materiales de construcción y en los plazos
de puesta en obra del hormigón.” Todo ello es reflejo del potencial de ingenio y
alientos humanos. “Pero, sobre todo, evidencia que la edificación puede
trascender del ámbito puramente utilitario, no en vano el panteón se convierte
en el símbolo y la consecuencia de una comunión inmutable entre los dioses, la
naturaleza, el hombre y el estado”. (Extracto de: ROTH, Leland. Entender la
arquitectura. Sus elementos, historia y significado. Gustavo Gili, Barcelona,
1993). (Fuente de la información: Felipe Vergara
Lucero- bodyarquipro@yahoo.com) |