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Las limitaciones presupuestales redujeron este número a 20. A
fines de 1992 se iniciaron los trabajos de instalación.
Cada observatorio cuenta con un sismógrafo y un acelerógrafo de alta
sensibilidad controlados por una computadora. La transmisión de los datos se
hace vía satélite, Internet o teléfono. Los sensores seleccionados permiten
cubrir un rango amplio de frecuencias útiles para estudios de sismología e
ingeniería civil por lo que son conocidos como instrumentos de banda ancha.
Además, los instrumentos son capaces de registrar, sin distorsión o saturación,
un amplio rango de señales sísmicas, desde sismos pequeños hasta de gran
magnitud.
La mayoría de los sismos localizados se concentran a lo largo de las fronteras
entre las placas tectónicas, sin embargo, pueden notarse unos pocos sismos al
interior del continente, en regiones alejadas de estas fronteras tectónicas,
principalmente a lo largo de la faja volcánica, donde se concentra la mayor
población de México.
El mayor peligro lo presentan los sismos que ocurren a lo largo de las costas
del Pacífico, entre las ciudades de Puerto Vallarta y Tapachula. No solo se
producen sismos con mayor frecuencia, sino también los mayores sismos
registrados en México tienen su ocurrencia entre estas dos poblaciones . Estos
sismos, que por su cercanía a las costas representan un grave peligro a las
poblaciones costeras, también afectan al Valle de México, como se ha constatado
durante los grandes sismos de 1911, 1957, 1979 y 1985. Esta influencia de los
sismos costeros sobre la ciudad de México, que se encuentra a mas de 200 Km. de
la costa, se debe a las condiciones del suelo sobre el que se desarrolló la
ciudad.
En la gráfica que sigue se muestran las zonas de ruptura de algunos de los
sismos más significativos que han ocurrido durante el presente siglo. Estos se
localizan frente a las costas del Océano Pacífico y son producto de la
subducción de la placa oceánica baja la placa continental. Los eventos ocurren a
lo largo de la falla o interface entre dichas placas denominada Fosa
Mesoamericana. La falla se extiende desde Puerto Vallarta en Jalisco, hasta el
sur de Costa Rica en Centroamérica. Las zonas de ruptura de los grandes sismos
llegan a alcanzar hasta 200 km. como en el caso del mayor sismo registrado por
instrumentos durante este siglo, el sismo de 1932 frente a las costas de
Jalisco. Otros sismos de apreciable tamaño son los sismos de Michoacán de 1985 y
el de Oaxaca de 1965. La mayor parte de esta zona de falla se ha roto por un
gran sismo. Se notan varias brechas en la figura, dos pequeños segmentos, uno
frente a las costas de Colima-Michoacán, y otro frente al istmo de Tehuantepec,
de los cuales no se tiene información histórica de la ocurrencia de un gran
sismo en el pasado. Es posible que estas zonas sean asísmicas, esto es, la
energía elástica acumulada no se libera a través de grandes sismos. El otro
segmento importante que se enfatiza en la figura es la brecha de Guerrero. En
este segmento si tenemos conocimiento de sismos ocurridos en el pasado, entre
1909 y 1911 se produjeron varios sismos con magnitudes mayores a 7.5, que
pudieron haber fracturado este segmento de la falla, sin embargo la escasa
información con que se cuenta no permite definir las zonas de ruptura de este
segmento.
Este tipo de estudios permite definir las zonas liberadas de energía elástica,
las regiones de mayor peligro sísmico, y la ubicación de los sismos que con
mayor probabilidad ocurrirán en un futuro.
Otro peligro para las grandes ciudades asentadas a lo largo de la faja volcánica
son los sismos que ocurren a profundidades mayores a 50 Km. Estos sismos se
localizan dentro de las placas oceánicas que subducen bajo el continente. (Fuente de la información:
SR. Harquez) |