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Para ese tratamiento del terreno, se precisa tener muy
claros, entre otros, los conceptos “límites” de: · aludes(avalanchas),·
desprendimientos, en frentes rocosos,· deslizamientos, y · movimientos de flujo.
Entre las situaciones, que describen los anteriores conceptos, puede darse toda
una gama de circunstancias mixtas. Se entiende por aludes, avalanchas, de nieve,
o de cualquier material, a los movimientos súbitos, a ras del suelo, que pueden
soportar sus acumulaciones, cuando: · forman grandes potencias sobre laderas
relativamente escarpadas, · y alcanzan pendientes de hiper-estabilidad. En
situaciones de hiper-estabilidad, pequeñas perturbaciones físicas(onda acústica,
microsismo u otro tipo de vibración en general) producirán desplazamiento de los
materiales acumulados, a favor de la gravedad, para que puedan desarrollarse
nuevas topografías, con unas pendientes tendentes al equilibrio. En ocasiones,
la propia avalancha puede transportar más materiales de los necesarios, para
obtener perfiles de equilibrio. Como resultado, aparecerían laderas con
pendientes temporales, en hipo-equilibrio, en los sectores de cabecera. Los
desprendimientos, en un proceso extremadamente rápido, se corresponden con
movimientos de porciones de terreno, rocoso o no, en forma de bloques aislados,
o masivamente, siempre que, en una gran parte de sus trayectorias, desciendan
por el aire en caída libre, volviendo a entrar en contacto con la topografía,
donde se producirán saltos, rebotes y rodaduras.
En los relieves empinados, son frecuentes los desprendimientos distensivos, por
falta de apoyo lateral. Se tratarían de desprendimientos relacionados con
previas fracturas de distensión. Geomorfológicamente, las grietas de distensión,
relativamente abiertas, pero antes del desprendimiento, pueden recibir distintas
denominaciones. En algunos lugares de Canarias(Caldera de Taburiente, en la isla
de La Palma), se las conocen como agujeritos. En este escenario, se llaman
ataúdes a ciertas cicatrices que dejan los desprendimientos, que presentan
peculiares características geométricas. Los bloques que se desprenden describen
vuelcos cuando, en las caídas libres, rotan hacia el exterior, alrededor de ejes
situados por debajo del centro de gravedad de la masa en movimiento. Cuando los
desprendimientos son muy frecuentes, los derrubios que se forman al pie de la
fachada afectada pueden formar acumulaciones potentes. Estos depósitos se llaman
canchales.
Los desprendimientos suelen clasificarse en los
siguientes tipos: · desprendimiento por gelifracción(desprendimiento
favorecido por la acción de cuñas de agua, al helarse, en las grietas existentes
en las rocas, y que provocan la propagación de las grietas), · desprendimiento
por reblandecimiento del pie, · desprendimiento por descalce(por erosión de un
material blando del pie, por socavación lateral y/o por deslizamientos basales).
Los deslizamientos se definen como desplazamiento de masas de terreno, en estado
sólido, por efecto de la gravedad y a favor de niveles de despegue. La masa se
desplaza rígidamente, y aunque puede llegar a fragmentarse, se considera que lo
hace como un bloque único. Los niveles de despegues están determinados por capas
ricas en arcillas, que actúan como lubricantes cuando aumentan su plasticidad.
La pérdida de rigidez sería una consecuencia de la absorción de agua por las
arcillas. El agua puede proceder, normalmente, de infiltraciones provenientes de
capas superiores más permeables. No se deben descartar aportes de agua por
procesos de capilaridad. Otros niveles de despegue pueden estar formados por
fracturas. A lo largo y ancho de la masa desplazada, es posible que se originen
grietas y movimientos de asentamiento. Articulo enviado por:
Gilda <gilschi@cantv.net> |