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Primeros Trazos del Monasterio El Escorial.
El Monasterio de El Escorial es una histórica residencia de la Familia Real
Española y lugar de sepultura de los reyes de España. Está gestionado por el
organismo público Patrimonio Nacional y es una de las más singulares
arquitecturas
renacentistas de España y de Europa (situada en San Lorenzo de El Escorial
(Comunidad de Madrid)) Fue ideado en la segunda mitad del siglo XVI por el rey
Felipe II y su arquitecto Juan Bautista de Toledo.

El rey concibió un gran complejo multifuncional, monarcal y palaciego que dio
origen al estilo herreriano. Fue considerado, desde finales del siglo XVI, la
Octava Maravilla del Mundo, tanto por su tamaño y complejidad funcional como por
su valor simbólico sobre la historicidad de Madrid y de España. Su arquitectura
marcó el paso del plateresco renacentista al clasicismo desornamentado. Obra
ingente, de gran monumentalidad, no sólo es un edificio de perfecta traza, sino
también un enorme receptáculo de las demás artes. Sus pinturas, esculturas,
cantorales, pergaminos, ornamentos litúrgicos y demás objetos suntuarios, sacros
y áulicos hacen que El Escorial sea también un museo. Su compleja iconografía e
iconología ha merecido las más variadas interpretaciones de historiadores,
admiradores y críticos.
En cuanto a las primeras trazas que se conservan, proponían un edificio con una
imagen muy diferente al que se construyó definitivamente: torres en la mitad de
la fachadas laterales y dos torres más en la portada principal, donde el Patio
de Reyes quedaba abierto y dejaba ver en el fondo la portada de la Basílica.
Sabemos por la documentación que se conserva de los priores del convento que, al
principio se preveían sólo cincuenta monjes en lugar de los cien finales, por lo
que el proyecto original tenía una altura menos en la parte delantera.
En cuanto a la planta de la iglesia, el diseño se resolvía con unas naves de
menores dimensiones de las actuales rematadas con una capilla de ábside
semicircular. No estando contento Felipe II con esta solución hará llamar a
Francesco Paciotto que le aconsejará al monarca que el templo tenga el ábside
plano. Finalmente el artífice de la solución definitiva fue Juan de Herrera, que
construyó un templo cuadrado basado en la planta del Vaticano sobrepuesto a una
planta basilical tradicional con el altar al final de la nave principal. A
Herrera también se debe la imagen unitaria de las fachadas con menos torres y
sin escalonamiento, lo que contribuyó a la potente imagen final del edificio.
La planta definitiva del edificio, con sólo cuatro torres en las esquinas y el
Palacio Real haciendo de «mango», recuerda la forma de una parrilla, por lo que
tradicionalmente se ha afirmado que se escogió esta traza en honor a San
Lorenzo, martirizado en Roma en una parrilla, ya que el 10 de agosto de 1557,
día de la festividad del santo, tuvo lugar la batalla de San Quintín. De ahí el
nombre del conjunto y de la localidad creada a su alrededor. [ Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com ].
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