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La fundación de nuevas comunidades había tenido en Gran Bretaña como pionero al
urbanista británico sir Ebenezer Howard a principios del siglo XX. Las ciudades
jardín de Letchworth (1903) y Welwyn (1920), construidas según sus ideas, habían
sido diseñadas como ciudades autosuficientes protegidas de la invasión urbana
por cinturones verdes o zonas agrícolas. En las décadas de 1950 y 1960, la
expansión de las new towns (nuevas ciudades) británicas recibió un nuevo ímpetu
al convertirse en la política oficial, lo que originó la construcción de un gran
número de nuevas comunidades, muchas de ellas en los alrededores de Londres.
Otros países europeos dieron también mucha importancia a la planificación urbana
tras la II Guerra Mundial, llevando a cabo considerables reconstrucciones
urbanas en ciudades como Rotterdam, en los Países Bajos, Hamburgo, en Alemania
Occidental (hoy parte de la República Federal unificada de Alemania), y
Helsinki, en Finlandia, además de otros lugares.
EL URBANISMO MODERNO
A finales de la década de 1960 la orientación del urbanismo fue más allá del
aspecto físico. En su forma moderna, el urbanismo es un proceso continuo que
afecta no sólo al diseño sino que cubre también temas de reglamentación social,
económica y política. Como tejido de organización humana, una ciudad constituye
un complejo entramado. Por una parte, exige la disposición de barrios,
industrias y comercios según criterios estéticos y funcionales y en proporcionar
los servicios públicos que éstos necesiten. Por otra parte, quizás más
importante, debe tener presente también: 1) el origen, educación, trabajo y
aspiraciones de sus residentes; 2) el funcionamiento general del sistema
económico al que pertenecen, además de los cargos que ocupan en este sistema y
de las recompensas que éste les proporciona; y 3) su aptitud para tomar parte en
las decisiones que afectan a su vida cotidiana. Visto desde esta perspectiva, el
urbanismo requiere algo más que un minucioso especialista que sea capaz de
desarrollar y aplicar un plan físico en la ciudad. Se necesitan también
capacidades y actividades más generales: 1) la recogida y análisis de datos
sobre la ciudad y su población; 2) el estudio de las necesidades de servicios
sociales, y de la disponibilidad de éstos; 3) el desarrollo, evaluación,
coordinación y administración de programas y horarios que cubran estos
servicios; 4) programas de desarrollo económico y de viviendas que, además de la
planificación, conllevaría la adopción de medidas financieras y la aplicación de
esos programas de desarrollo, favoreciendo el establecimiento de asociaciones
públicas y privadas, y de otros tipos de organización; y 5) el uso efectivo de
la actividad política y de la participación ciudadana para influenciar y apoyar
los programas de desarrollo.
El plan global. El documento básico de
urbanismo es un plan general adoptado y mantenido con revisiones periódicas. En
su expresión cotidiana el plan se traduce en una serie de documentos legales
—controles de urbanismo, regulaciones de las subdivisiones, así como códigos de
construcción y vivienda— que estipulan los criterios de utilización del terreno
y la calidad de la construcción. (Colaborador del articulo:
Vladimir Angeles Atayde) |