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Mueble viejo, vida nueva.
Sí, es posible. Los muebles de madera pueden recobrar el esplendor perdido, o
mejor aún, resurgir con más espectacularidad con la aplicación de técnicas de
pintura sencillas y económicas. Una silla vieja, una mesa descascarada, un marco
de espejo descolorido y otras piezas de madera que están para ser desechadas
pueden convertirse en el punto de atracción de un espacio con el despliegue de
color y creatividad que posibilita la pintura. Los muebles de madera pintados
pueden colocarse en cualquier espacio de la casa, siempre que armonicen con la
decoración, pero son más recomendados para terrazas, comedores informales y
habitaciones infantiles. La pintura en madera es un recurso decorativo que se ha
extendido a lo largo de los siglos. Sus orígenes se remontan al antiguo Egipto,
donde se encontraron impresionantes objetos con esta técnica en las tumbas. El
creciente contacto de Europa con el Extremo Oriente fue el que durante el siglo
XVII desató en el viejo continente la gran pasión por los muebles pintados. A
partir de entonces, las influencias del estilo oriental se extendieron
ampliamente en las artes decorativas. Los reyes encargaban muebles e interiores
exageradamente ornamentados, y los mejores artesanos viajaban de corte en corte
adornando palacios y mezclándose en un activo intercambio de ideas y técnicas.
Pero mientras estos prestigiosos pintores decoraban los salones de los
príncipes, los artesanos de raíz popular desarrollaban su propia tradición.
Este movimiento paralelo fue igualmente brillante y, en muchos casos,
extremadamente refinado y sofisticado. Los muebles pintados jugaron un
importante papel en el desarrollo del arte folclórico tradicional, especialmente
en las regiones montañosas de Europa Central y en Escandinavia, donde los largos
inviernos que obligan a estar en el interior de las casas propiciaron su
perfeccionamiento. En Estados Unidos, la decoración de muebles ganó tantos
adeptos como en Europa y así nacieron un aspecto, un estilo y una interpretación
únicos que se hicieron tan ricos y diversos como en cualquier otra parte del
mundo. En el origen de esta riqueza están principalmente las miles de
influencias culturales y artísticas que llevaron a Estados Unidos los emigrantes
europeos. Los ejemplos más atractivos de la carpintería decorada del Nuevo Mundo
fueron en primer lugar los baúles y después, las sillas, las mesas y los
armarios. Los muebles de madera pintados han adornado desde las más humildes
hasta las más distinguidas viviendas y son apreciados en todas partes por su
vitalidad, versatilidad, carácter y calidez. Estas piezas se han convertido
rápidamente en favoritas entre decoradores, subastadores y coleccionistas
privados de antigüedades. Hoy día el interés por este arte continúa renovándose
y aunque los creadores contemporáneos ya no se adhieren tanto al viejo concepto
de coordinar el diseño de los muebles con el de la habitación, en cualquier
espacio moderno los muebles decorados tienen todavía su peso específico.
TÉCNICAS. Siempre es recomendable encargar este tipo de trabajo a uno de los
expertos que hay en el mercado, pero en caso de que no se cuente con recursos
para ello, hay múltiples trucos y técnicas que permiten lograr efectos
sorprendentes sin que quien los realice sea pintor o restaurador profesional. En
los muebles de madera se pueden aplicar casi todas las técnicas de pintura que
se utilizan para las paredes y que han estado tan de moda en los últimos
tiempos, tales como el esponjado, agrietado, estampado y moteado con paño. Estas
técnicas son apropiadas para fondos, sobre los cuales se pueden pintar flores,
frutas, muñecos, figuras geométricas o cualquier otro detalle que armonice con
la decoración o el área de la casa donde será colocado el mueble. También por sí
solos, sin figuras, estos fondos realzan el mueble y le dan colorido y vida a
cualquier espacio, siempre que se logren buenas combinaciones. Los materiales
básicos para la pintura de muebles de madera son lija, brocha, pintura acrílica
simple y acrílica para artistas, masking tape y barniz transparente. Para los
detalles, son útiles la cartulina, figuritas en molde y pinceles. Los pintores
crean maravillosos diseños con pinceles, pero quienes no dominan este arte
pueden recurrir a estos instrumentos para resaltar detalles y dar terminación.
El barniz transparente da el toque final y, además de aportar brillo, sirve como
protección del mueble y facilita su limpieza. Colaborado por: Rocio Isabelle
Jimenez. |