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Se puede considerar que las primeras acuarelas son los
papiros del antiguo Egipto, y los tempranos dibujos orientales a tinta son en
realidad una forma de acuarela monocroma. En la Europa medieval, se empleaban
pigmentos solubles en agua aglutinados con un densificador derivado del huevo
para los manuscritos miniados; de la misma manera, los frescos medievales
estaban pintados con pigmentos mezclados con agua espesados con pintura blanca
opaca. Posteriormente surgieron otros tipos de pinturas opacas solubles en agua,
muy cercanos a las acuarelas, como el gouache, que se sigue empleando en la
actualidad. Acuarelas Renacentistas.
Normalmente se considera que las verdaderas acuarelas más antiguas son los
estudios de paisajes y de animales realizados en el siglo XV por el maestro
alemán Alberto Durero, quien terminaba a la acuarela sus dibujos a pluma sobre
temas de historia natural. Estas obras no constituyen la mayor parte de su
producción, pero se les considera ejemplos clásicos de dibujos de la naturaleza,
detallados y precisos. Los artistas de los siglos XVI y XVII sólo utilizaban de
forma ocasional las pinturas al agua y la costumbre era emplearlas en monocromo.
Acuarelas Inglesas. La acuarela sufrió la
evolución más importante de su historia en Inglaterra, en la segunda mitad del
siglo XVIII, coincidiendo con el desarrollo, que además la intensificó, del
romanticismo, que glorificaba la naturaleza y la belleza natural. Además de ser
la técnica más conveniente para la pintura al aire libre (por su rápido secado),
la acuarela era sobre todo adecuada para representar los temas románticos
favoritos, como cielos tormentosos, niebla y bruma, y espesos follajes. Al
principio, los acuarelistas ingleses seguían la tradición holandesa y se servían
de aguadas de color para realzar sus dibujos a pluma o a lápiz. Sin embargo, a
mediados de la década de 1700, la técnica de la acuarela se libró de esas
ataduras —sobre todo con la obra innovadora de Paul Sandby—, y los artistas
empezaron a aplicar la pintura directamente sobre el papel sin atenerse a
contornos previamente dibujados. Esta evolución marcó la madurez de la acuarela
como modalidad artística y se hizo muy popular. Los temas abarcaban mucho más
allá del paisaje, incluyendo las composiciones místicas de William Blake y las
sátiras sociales de las caricaturas de Thomas Rowlandson.
Acuarelas en América y en Europa. La acuarela no destacó tanto en
otros países europeos. En Francia utilizaron mucho esta técnica algunos pintores
románticos como Géricault o Delacroix. La facilidad que proporcionaba a los
artistas para representar la luz y la atmósfera tuvo una influencia menor en el
movimiento impresionista que se desarrollaba en Europa a finales del siglo XIX,
aunque algunos artistas aprovecharon su rápido secado para captar el instante
fugaz. En España fueron diestros acuarelistas Mariano Fortuny y Ricardo Madrazo
entre otros. El empleo de la técnica de la acuarela estaba más extendido en
Estados Unidos. Sus principales representantes a partir de 1870 eran John
Sargent y Winslow Homer, el primero con escenas europeas brillantes y el segundo
con representaciones realistas y absolutamente espontáneas de los bosques de
Maine y de escenas caribeñas. En el siglo XX, la acuarela ha tenido un papel
relativamente pequeño, destacando ocasionalmente en la obra del
postimpresionista francés Paul Cézanne y del vanguardista suizo Paul Klee. Sin
embargo, en general, ha quedado eclipsada por sus parientes más brillantes y
expresivos, el gouache y la pintura acrílica. (Articulo enviado por:
Rodolfo Dieguez,
foragido@gmx.net) |