|
¿Preexistencias Ambientales; Parte de la Arquitectura?
En la vida, estamos reconociendo lugares constantemente , así es como sabemos
dónde estamos, donde hemos estado y a donde vamos. Con la mayoría de esos miles
de lugares, no interactuamos; los dejamos ahí, inalterados, a excepción del
mismo reconocimiento, que puede ser fugaz y pasar casi inadvertido. El siguiente
paso significativo en nuestra relación con un lugar es que lo escojamos para
usarlo con una finalidad concreta: la sombra de un árbol, para tomarnos un breve
descanso durante una larga y ardua caminata; una cueva, la cima de una colina,
como un lugar para vigilar el campo circundante; la parte mas umbrosa de un
bosque misterioso , para llevar a cabo algún rito espiritual.
Si el reconocimiento de un lugar es compartido con otras personas, la memoria y
el uso con el asociados adquieren la categoría de colectivos. De este modo , los
lugares adquieren significados muy variados: prácticos, sociales, históricos,
míticos, religiosos… Reconocimiento, memoria, elección, compartir con otros,
adquisición de significado: todos esos fenómenos contribuyen a los procesos de
la arquitectura. Por supuesto, la arquitectura debe respaldarse en la
construcción; la alteración física de un fragmento del mundo para realzar o
reforzar su constitución en lugar. La arquitectura es siempre deudora de las
preexistencias; se basa en el reconocimiento de su potencial o de los problemas
que plantean; conllevan, posiblemente, recordar sus asociaciones y significados;
comprende la elección del emplazamiento , y compartir con otros.
Toda la arquitectura sobre la faz de la tierra depende, sobre todo , del terreno
sobre el que se asienta, un hecho que tal vez tendemos a dar por sentado. En un
paisaje llano y carente de rasgos distintivos, la elección de un emplazamiento
seguramente constituye una decisión arbitraria; aunque una vez establecido, sin
embargo, no es descartable que el lugar actué como catalizador para otros
lugares. En cambio, la configuración irregular de un terreno, junto con los
cursos de agua que lo atraviesan, el viento que sopla a su través y la cosas que
crecen en el , todo ello bajo el influjo de sol, acostumbra a ser un lugar
abandonado para la arquitectura. Trabajar con ellos, sacarles el máximo partido,
modular sus efectos, potenciar su carácter, etc., son recursos que la
arquitectura puede explotar. |