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El pino amarillo –de gran limpieza y ductilidad-, el pino
Oregon –conocido por su bello color y su estabilidad- o el cedro rojo –de enorme
durabilidad-, son maderas disponibles, económicas y de suministro garantizado.
La disponibilidad de madera de pino amarillo en grandes secciones y longitudes
permite al carpintero diseñar y fabricar ventanas de gran tamaño o cristaleras
arriesgadas, sin presencia de nudos en los perfiles, con un veteado hermoso y
uniforme en los mismos. Al ser blanda, la madera de pino amarillo se deja
atornillar, clavar, encolar y mecanizar con facilidad. Su polvo y su serrín no
producen irritabilidad al carpintero. El pino amarillo presenta una madera
clara, de veta marcada. Admite con facilidad tintado y teñido, así como texturas
de acabado diversas: lisas con el cepillado, rugosas con el envejecido, o el
chorro de arena para sacar la veta, al fuego, etc.
El cedro rojo es una cálida y agradable especie que destaca por su resistencia a
la degradación. A su durabilidad natural hay que sumar otras prestaciones como
la estabilidad –si es debidamente secada-, y la resistencia al desgaste por la
acción atmosférica. Admite muy bien la pintura y ofrece al carpintero gran
facilidad de mecanizado. El pino Oregon es único, exclusivo. Su madera es
bellísima, muy estable, de grano fino, y muy durable. Aplicado en carpintería
exterior, se comporta extraordinariamente bien en zonas donde las oscilaciones
de temperatura y humedad son extremas. Gracias a su veta recta, es posible
fabricar perfilería para ventanas y otros cerramientos de una belleza exquisita
y altísimas prestaciones. El hemlock, para terminar, es una especie mucho más
clara que las anteriores, con muy poca veta y sin resina, ideal para pintar o
lacar la ventana. Con todo, la madera de coníferas de Estados Unidos es apta
para realizar hojas de perfil grueso o delgado, admitiendo en todos los casos la
incorporación a la ventana de juntas de estanqueidad, acristalamientos con
cámara, uniones acanaladas o dobles galces en marcos y hojas. Este material
permite diseñar carpinterías para situaciones especiales, tales como
rehabilitaciones de edificios antiguos y vanos amplios o irregulares, ya que de
un solo tablón es posible extraer varias piezas largas y limpias. Una ventana
bien diseñada con madera de cedro, hemlock, pino Oregon o pino amarillo, además
de garantizar las prestaciones exigibles, ofrecen una belleza y calidez
difícilmente igualable por otros materiales o maderas. La ventana de madera hoy
ofrece una imagen de calidad en la construcción.
El industrial dispone de una gama de medidas amplia y adaptada a sus
necesidades; madera tratada, seca y cepillada, con las especificaciones
requeridas para un proyecto concreto y para la aplicación a que va a ser
destinado el cerramiento. La madera de coníferas americanas se encuentra
fácilmente en los almacenes del ramo por toda España, con lo cual su
disponibilidad es inmediata. Actualmente, y debido a la intensificación de la
producción y a una mejor silvicultura, la producción de madera de calidad de
algunas especies como el pino amarillo, se obtiene en ciclos más cortos, de 25
años, obteniéndose por tanto, más madera de albura, aunque manteniendo la
limpieza que caracteriza a estas maderas. Por ello, algunas coníferas americanas
como el pino amarillo, deben incorporar los tratamientos de protección y acabado
adecuados, si van a ser empleadas en carpintería exterior. Su albura es
susceptible al azulado -decoloración por la acción de hongos cromógenos-, que
deteriora el aspecto pero no destruye la madera. Simples detalles como insistir
en el pincelado de las testas, diseñar correctamente las carpinterías, mecanizar
y encolar de forma adecuada piezas y uniones, y realizar un sencillo
mantenimiento regularmente garantizan que esta magnífica madera conservará por
mucho tiempo su funcionalidad y sus características estéticas. Hoy en día
existen numerosos productos y métodos de tratamiento que aseguran la durabilidad
de la madera: brocha, inmersión, pulverización, ducha, autoclaves...; las
coníferas de Estados Unidos admiten todos, y la protección alcanza toda su
sección, siendo muy fácil introducir repelentes al agua en el interior de los
perfiles en el momento de la fabricación.
La explotación forestal en EE.UU. está sujeta a estrictas reglamentaciones para
asegurar la sostenibilidad, el mínimo impacto en el territorio en el momento de
las operaciones selvícolas y la protección rigurosa de los cursos de agua y la
biodiversidad. La certificación SFI (Sustainable Forest Initiative) ha sido
adoptada mayoritariamente por la industria forestal estadounidense, lo que
asegura unas prácticas respetuosas con el medio ambiente. En conclusión, la
madera de coníferas de Estados Unidos es un material versátil, duradero y
natural para fabricación de ventanas. Como cualquier madera, requiere unos
cuidados apropiados en la fase de diseño y fabricación, siendo fundamental el
tratamiento de acabado. Puede incluir la aplicación de productos fungicidas e
insecticidas, pero es igualmente importante impedir el acceso de agua al
interior de las piezas por las testas. Ello se consigue con un cuidado especial
en la fase de fabricación y montaje, asegurando la aplicación de productos
repelentes al agua. Con ello el deterioro de la carpintería por causa del agua
queda virtualmente anulado. Ello asegura durante muchos años su belleza y unas
magníficas prestaciones.
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