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Condiciones de la arquitectura.
En nuestro intento de comprender las posibilidades de la arquitectura, debemos
también ser conscientes de las posibilidades de la arquitectura, debemos también
ser conscientes de las que estas operan. Aunque no sea posible ponerle unos
limites, tal vez deba ser objeto de critica permanentemente, la arquitectura
dista mucho de ser una creación libre de la mente. Dejando por ahora a un lado
aquellos proyectos arquitectónicos no destinados a ser construidos, ideados para
apoyar una propuesta teórica o polémica, los procesos de la arquitectura se
desarrollan en ( o sobre ) el mundo real, con características reales: la
gravedad, el terreno y el cielo, la materia y el espacio, el paso del tiempo,
etc.
Además, la arquitectura es realizada por y para las personas, las cuales tienen
necesidades, creencias y aspiraciones; sensibilidades estéticas en las que
influye el calor, el tacto, el olor, el sonido, así como también los estímulos
visuales: unas personas que hacen cosas y cuyas actividades tienen
requerimientos prácticos; unas gentes capaces de aprender el sentido y el
significado del mundo que les rodea. Estas observaciones no son más que un
recordatorio de las condiciones básicas en las que vivimos y en las que ha de
funcionar la arquitectura. Existen, sin embargo, otros temas generales que
condicionan el funcionamiento de la arquitectura. De la misma manera que las
lenguas del mundo tienen características comunes, un vocabulario, estructuras
gramaticales, etc. También la arquitectura tiene sus elementos, modelos y
estructuras ( tanto físicos como intelectuales).
Aunque no este tan abiertas a las fantasías de la imaginación como puedan
estarlo otras artes, la arquitectura esta menos limitada, la pintura no necesita
tener en cuenta la gravedad; la música es exclusivamente fónica. La
arquitectura, sin embargo, no esta coartada por los límites de un marco; ni
tampoco su percepción esta circunscrita a uno solo de los sentidos. Es más,
mientras que la música, la pintura y la escultura tienen una existencia
trascendente, hasta cierto punto separada de la vida. La gente y sus actividades
no son meros espectadores a los que hay que entretener, sino elementos
indispensables de la arquitectura que contribuyen y participan en ella. Por mas
que los pintores, escultores y compositores se lamenten de que su publico jamás
vera u oirá sus obras tal y como ellos las concibieron, o de que las diferentes
interpretaciones pueden desvirtuar sus características sustanciales, lo cierto
es que ejercen un control real sobre la esencia de sus obras; y que esa esencia
esta, en cierto modo, contenida íntegramente en el objeto: la partitura musical,
las cubiertas de un libro, o el marco de un cuadro. En la arquitectura, por el
contrario, los usuarios pueden impregnar y alterar su esencia.
Que ver con las cuestiones meramente practicas. Las razones que conducen a un
arquitecto a proyectar una planta cuadrada pueden ser de varios tipos: tal vez
por la razones filosóficas apuntadas anteriormente; o bien, porque un cuadrado
puede identificar un centro fijo que se realiza con las seis direcciones antes
mencionadas; o quizás sea una especie de juego: el desafío que supone el hecho
de encajar una distribución dentro de una forma tan rígida. En el arquitecto
siempre busca ideas que le ayudan a dar una forma a su obra y una orientación a
su proyecto. Y de todas esas ideas, la geometría figura entre las más
seductoras. Proyectar dentro de un cuadrado es una idea fácil de captar (y una
manera de superar siempre difícil momento de empezar un proyecto). Pero aunque a
primera vista pueda presentarse como una restricción, la planta cuadrada también
es susceptible de variaciones infinitas. Existen muchos ejemplos de plantas
cuadradas notables. Poco frecuente en la arquitectura antigua y medieval, forma
parte del repertorio de la arquitectura renacentista. Unos de los ejemplos más
antiguos y singulares es, por supuesto, el de la pirámide egipcia. Por lo
general, esas tumbas se construían en terrenos situados al oeste del Nilo, entre
el río y el desierto, y estaban cuidadosamente orientadas según los puntos
cardinales. Cada orientación sobreelevada están situadas al este y vinculan la
pirámide con el rió y la vida en Egipto. La fachada opuesta encara el desierto.
La fachada sur se orienta hacia el sol en su punto más alto. La fachada norte
parece investida de un significado simbólico menor; de hecho se usaba para
acceder a la cámara funeraria y no tenia la misma que la entrada ceremonial. La
pirámide es el centro de confluencia de esos ejes, y la cámara funeraria ocupa
su centro geométrico. Le corbusier también utilizo la regla de oro para infundir
coherencia geométrica a sus obras. En su famoso libro hacia una arquitectura (
1927 ). Le corbusier ilustra sus análisis geométricas de algunos edificios
conocidos y los trazados geométricos reguladores en los que había basado alguno
de sus propios proyectos. |