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ROMA: LA NUEVA ARQUITECTURA DE ARGAMASA. La
argamasa, descubrimiento casual y tanteo empírico. La argamasa romana no era ni
cemento ni hormigón en el sentido moderno de estos términos. Era un material
compuestos por elementos pétreos (caementa) formando un mortero de una calidad
tal que podía usarse como relleno o como material de construcción por si mismo.
La caementa podía ser trozos de cualquier material disponible o seleccionado
para ese fin. Para cimientos se preferían piedras pesadas y macizas, para
abovedamientos las ligeras. Los primeros morteros de Italia central eran hechos
con arcilla o barro para rellenar los intersticios entre bloques de piedra. El
primer paso fue reemplazar estos materiales por cal y arena que brindaban un
mejor resultado. Este conocimiento llego a Roma desde Grecia. El uso de la
pozzolana (“arena” de origen volcánico) presente en Italia central permitió
obtener argamasas de mayor resistencia que la que lograban los griegos con arena
de río o de mar común. A falta de todo conocimiento teórico, el progreso estaba
sujeto inevitablemente a tanteos empíricos y a la buena suerte en la elección
del material. Mas adelante, cuando ya se conocían cuales eran los depósitos
volcánicos de buena calidad y los de mala, algunos constructores romanos seguían
utilizando las malas por comodidad y economía sin importarles los resultados
finales.
¿Cuáles fueron las consecuencias del nuevo material en la arquitectura de fines
de la Republica?. La primera y más evidente fue su firme infiltración en el
mercado de materiales de construcción como sustituto más barato y, con
frecuencia, más eficaz. El abovedamiento de argamasa no habría progresado tan
rápidamente si no hubiera de mostrado su validez en ambos aspectos. Las primeras
bóvedas de argamasa se construyeron sobre un estrato interno de caementa
alargado y dispuesto radialmente que actuaba (según creían) como los ladrillos o
las dovelas de las tradicionales bóvedas. La bóveda romana de la época madura
estaba formada en hiladas horizontales exactamente igual que las paredes de las
que arrancaban, y se sostenían por las fuerzas cohesivas del mortero al que
estaba incorporada. Se puede observar también un cauteloso progreso hacia formas
nuevas de construcción. El espacio. Solo en tierra
italiana fue donde los griegos, y los romanos junto a ellos, consiguieron crear
un edificio que mirase tanto al exterior como al interior: La Basílica. Con la
incorporación del clarestorio como medio de iluminación central y la liberación
del acumulamiento de columnas. Sobre estas prácticas e ideas arquitectónicas
convergentes es donde vemos el surgimiento revolucionario de una nueva visión
arquitectónica. Se dieron cuanta que el espacio interior tenía que ser algo más
que el espacio vacío limitado por cuatro paredes y un tejado. Despejaron las
plantas de las columnas con la utilización de bóvedas, lo iluminaron y llenaron
de colores. Los primeros pasos en la edificación con argamasas se dieran
probablemente bajo la protección privada, y hallara la primer expresión formal
en la residencia privada del Emperador, una vez incorporada allí se incorporo en
la arquitectura pública. Comenzaron a realizarse formas curvilíneas con bóvedas
de cañón, cúpulas y semicúpulas implícitas en la planta. Las formas elegidas no
eran las expresiones de la lógica estructural sino de los caprichos del
arquitecto.
Termas: Surgieron las termas de Trajano (baños termales Donde el agua de las
piscinas se calentaba por medio de leñan). Para ellas se utilizo la bóveda de
argamasa ya que el material resultaba muy práctico para ello y por ser un
edificio sin precedentes sociales no era alcanzado por las restricciones del
conservadurismo. Las termas eran baños públicos, junto a ellas se ubicaban
gimnasios, patios abiertos y otros cuartos de servicio.
Mercado. Desde el punto de vista constructivo, los mercados de Trajano son
plenamente contemporáneos de las Termas o de Palacio de Dominiciano. Sin
embargo, ala adentrarse en ellos, se percibe inmediatamente que se ha entrado a
un ámbito muy distintos a las jerarquías de la sensibilidad arquitectónica
romana. A pesar de la amplitud y grandiosa del proyecto no hay en el nada de los
efectos de elevación de los espacios interiores que hemos encontrados en las
dependencias oficiales del Palatino y de las Termas. La sala del mercado es un
edificio relativamente modesto. Lo que impresiona no son las dimensiones sino la
lógica de su proyecto.
El cambio. La arquitectura romana a fines del siglo I y principios del II
avanzaba rápidamente hacia una nueva síntesis. Por una parte estaba la tradición
conservadora clasicista de la arquitectura pública monumental. En un extremo
opuesto estaba la arquitectura en rápido desarrollo de argamasas revestida de
ladrillos. Aunada con esas dos tendencias estaban los edificios termales. Por
ultimo, estaba la utilitario arquitectura domestica que contribuyo a la forma
decisiva de la revolución arquitectónica lo que hizo posible la evolución del
pensamiento arquitectónico hacia la utilización de argamasa fue el notable
progreso de la tecnología constructora.
Mármol, canteras. Producción al por mayor, mercado organizado,
almacenamiento, uníformación de calidades y dimensiones, considerable grado de
refabricación y correspondiente economía de costos en lo que siempre tuvo que
res un material caro: todo ello suena muy moderno y explica uno de los
principales secretos del éxito de la arquitectura romana. El resultado fue una
arquitectura esencialmente nueva que tomo forma de la función mas que de la
tradición y que se fundaba, en efecto, menos en el artificio que en el empleo de
materiales unificados, en la sencillez del diseño y en la sensatez del proyecto. (Articulo
colaborado por:
Maia Gisela Heymo, maikita028@hotmail.com)
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